ATSA denuncia que las clínicas no cumplen con el aumento salarial, pero advierte que muchas están al borde del cierre

El Sindicato de la Sanidad Seccional, que en Morón conduce el titular del PJ local Jorge D’ Andrea, amenaza con una serie de marchas y paros por la situación económica que travesarían varias clínicas de la Zona Oeste, que tienen atrasos salariales o directamente pagan en cuotas esas obligaciones. La Clínica Constituyentes estaría al borde del colapso.

El gremio que nuclea a personal no profesional de clínicas y sanatorios habla de unos 70 establecimientos en crisis y culpan al Gobierno. El viernes debían pagar los salarios con un ajuste previsto para marzo del 6%, y no lo hicieron, publicó hoy Clarín. «Hay otro 7% que deberían incluir con los sueldos de abril de enfermeras, mucamas y personal administrativo».

De acuerdo a estos trascendidos (nada oficial) hay establecimientos privados de Ciudadela, Ramos Mejía, Ituzaingó, Gral Rodríguez, Merlo y Hurlingham, entre otros, que anticiparon hace pocos días que no podrían hacerse cargo del aumento del 13 por ciento convenido en febrero último entre el Sindicato de Sanidad (FATSA) y las Cámaras representantes de clínicas y sanatorios. Esa suba redondearía el 40,5 por ciento correspondiente a 2018, por ahora incumplido.

«El peluquero cobra más que un médico», dicen desde la Cámara de Prestadores del Conurbano (CaPresCo) para graficar lo que consideran una pauperización de las prestaciones que brindan los centros de salud. La conclusión es que «las clínicas dejaron de ser rentables y ya no pueden mantenerse», dice Oscar Mikocs, representante de CaPresCo.

Y agrega: «Muchas clínicas se redujeron al mínimo y dejaron de brindar prestaciones. El próximo paso sería el cierre».

Jorge Cherro, presidente de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la Argentina (Adecra), dijo que «el desfazaje económico entre el 40,5 de paritarias y el 27,5 de incremento de aranceles que otorgó el Instituto de Obra Medico Asistencial (IOMA), se le suma el delay financiero producto de que aún no se logró facturar y obviamente mucho menos cobrar, porque las autoridades del IOMA tardaron meses en autorizar dichos aumentos».

Daniel Corominola, secretario adjunto de ATSA, señala que hay «aproximadamente 7.200 trabajadores que no perciben su aumento salarial. Perjudica a 2.250 enfermeras, 2.500 administrativos, 1.800 mucamas y el resto se trata de personal de rayos, laboratorio y farmacia interna».

El viernes fue día de pago y la mayoría de las clínicas no lo cumplió, según aseguraron fuentes del sector tanto gremial como empresario.

«No podemos soportarlo, no queremos ser la variable de ajuste, hay mucha bronca entre los trabajadores», dijo Corominola y agregó: «Varios sanatorios no sólo no cumplieron el aumento, sino que pagaron la mitad del sueldo. La situación es grave».

Las clínicas privadas son pequeñas y medianas empresas con mano de obra intensiva y calificada. Y muchas de ellas «son IOMA-dependientes», dicen desde el sector empresario, ya que hay dos millones de afiliados a esa obra social. IOMA es la obra social de los empleados públicos del Estado bonaerense.

Los dueños de las clínicas argumentan que el 70 por ciento del dinero que les ingresa es destinado a recursos humanos. Y que los insumos biomédicos (stents, placas radiográficas, material de contraste, instrumental médico importado) sufrieron un aumento del 100% en 2018 por la devaluación del peso.

Coromirola, de ATSA, dio un panorama poco alentador de cada al 2019. «El IOMA ofreció para 2019 un 20 por ciento de aumento, dividido dos: 10 % en abril pero a cobrar en julio, y el 10 % restante en octubre. Otra vez vamos a estar muy abajo, no hay manera de reflotar». Cherro agrega que «las clínicas no tienen más de 70-80 camas, cuyos dueños son un grupo de médicos que se juntaron para levantar un espacio para sus propios pacientes. Es muy artesanal en el Gran Buenos Aires, no hay un Otamendi, una Trinidad o un Los Arcos».

Consultados por Clarín, desde IOMA se limitaron a responder que «los pagos se están realizando en tiempo y forma. Los aumentos de 2018 fueron acordados con las agremiaciones médicas de los distintos sectores y los nuevos montos ya fueron percibidos. Las autoridades de IOMA siempre se encuentran abiertas al diálogo y actualmente se están realizando mesas de negociación con los distintos sectores por los aumentos correspondientes al 2019».

Cardiólogo recibido en la UBA hace 28 años, Erick Mendoza (51), que ejerce entre otros lugares, en el Hospital Mariano y Luciano de la Vega de Moreno, piensa que «la negativa de las clínicas seguramente se extenderá a los médicos, porque ellos consideran que la variable de ajuste es así: si no se le pueden pagar a los enfermeros, menos a los médicos. Por esto estamos preparando una movilización para este miércoles frente a la Clínica Modelo de Morón».

Mendoza la ratifica: «Yo atiendo por IOMA y limpios me quedan 180 pesos y ahora recién estoy cobrando diciembre. La clínica San Juan de Dios, de Ramos Mejía, se queda con el 55 % de lo que pagan las prepagas, por lo que yo, por consulta, gano 150 pesos.»

Fuente: Clarín