Convención: Finalmente, la UCR no rompió Cambiemos pero reclama espacios, ante el coqueteo de Macri y el PJ Federal

Como hace cuatro años, la UCR se dobló pero no se rompió, aunque quiere hacerse valor. Finalmente, la Convención Nacional confirmó la pertenencia a Cambiemos, aunque plantea discutir la fórmula presidencial con Mauricio Macri. Ambos hablan ahora a reabrir la coalición, aunque hay diferencias sobre cómo, el cuando y el con quién.

Los convencionales oficialistas fueron mayoría, al igual que hace cuatro años. Este sábado también se ratificó a la UCR bonaerense como parte del gobierno. Quieren un vicepresidente y una «apertura». En el PRO imaginan lo mismo, pero hacia otro lado.

«No se puede dejar afuera al peronismo federal», sostenía ayer un referente del PRO de la Primera Sección, consultado sobre el rumbo que debe tomar el gobierno en la campaña.

Pero mientras el Presidente Mauricio Macri se sacaba fotos con Schiaretti, Pichetto y Urtubey, en el radicalismo se debatían entre continuar en Cambiemos o apoyar a Lavagna.

La primera decisión que aprobaron los convencionales fue la incorporación de la paridad de género en la carta orgánica de la UCR, impulsada por Lilia Puig de Stubrin.

José Antonio Artusi, de Entre Ríos, abrió la lista de oradores instando a los convencionales a «ratificar la permanencia de la UCR en Cambiemos, con reglas claras de funcionamiento» y con la convicción de que la UCR debe hacer su aporte para «consolidar» la alianza y la «democracia».

Luego se proyectó un video de homenaje a los dirigentes radicales fallecidos el último año, entre ellos el ex canciller Dante Caputo, la diputada porteña Débora Pérez Volpin (quien llegó a ese cargo de la mano de Martín Lousteau), el ex gobernador de Córdoba Eduardo Angeloz y Héctor Roquel. En ese tramo se incluyó un recuerdo al diputado Héctor Olivares, recientemente asesinado en cercanías del Congreso Nacional.

Poco después de la apertura de las deliberaciones, un grupo de convencionales elevó el tono para rechazar el acuerdo con Cambiemos, pero luego intervino el ex ministro Rodolfo Terragno, ex titular del radicalismo, quien dijo que la UCR debía poner «condiciones» a sus socios del PRO y de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, algo, que, sostuvo, «no hemos hecho hasta ahora».

Pidió además «no ir detrás de quienes representan al populismo moderado», en alusión al peronismo de Alternativa Federal, y al apoyar la continuidad de la UCR en Cambiemos remarcó que «no podemos cambiar de posición a 26 días del cierre de listas».

La primera posición de ruptura fue del mendocino Juan Fernando Armagnage, opositor al gobernador Alfredo Cornejo, jefe de la UCR. El dirigente sostuvo que «el radicalismo debe salir de Cambiemos, una alianza que nos ha relegado de la consideración pública» y acusó al Gobierno de «profundizar la grieta», cuya apertura se atribuye al kirchnerismo.

También reprochó que la administración de Mauricio Macri deja «unas estadísticas de vergüenza (en términos) de pobreza, de desocupación, con pymes que cierran».

«No estamos dispuestos a seguir soportando a este gobierno», lanzó Armagnage, quien cuestionó a la cúpula de la UCR porque, dijo, «las decisiones partidarias se toman en la Casa Rosada y no en el Comité Nacional».

El convencional bonaerense Carlos Pérez Gresia, del sector rebelde, llamó al radicalismo a no seguir formando parte «de un gobierno que fracasó».

Pero ahí el diputado nacional porteño Facundo Suárez Lastra recogió el guante y sostuvo: «No estamos ante un gobierno que fracasó; hay una mala performance económica». Además, prometió que el Gobierno «está cerca» del retorno de las inversiones.

Télam

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