La JP cerró plenario en la casa del último cacique del GBA

Con un fuerte tono de campaña, la JP realizó hoy un plenario en la sede que el gremio aeronáutico (APA) tiene en Ituzaingó. El intendente, Alberto Descalzo, abrió los discursos y cerró el diputado de Unidad Ciudadana Máximo Kirchner. Generaciones unidas por diferentes épocas pero con una misma tradición: heredar el poder y la fortuna familiar.

Las canas cubren la cabeza y la barba del ahora flaco primogénito de Néstor y Cristina, protagonista de una campaña en la que su madre prefiere no aparecer, mientras tenga que explicar en Tribunales su fortuna, negocios y extrañas sociedades. La mejor defensa será acaso el regreso al poder. Para eso «necesitamos la unidad del campo popular», se arenga.

La excusa hoy es Macri. Si fuera Vidal sería lo mismo. Pasó lo mismo con De la Rúa y Alfonsín. Las crisis no son exclusivas de gobiernos radicales o no peronistas. Pero sí son los que más las sufren.

“La desocupación es el peor infierno que puede tener la Argentina”, aseguró el diputado, que sostuvo que el presidente Maurcio Macri «deja un país mucho peor que el que encontró” cuando asumió tras los tres mandatos kirchneristas.

«Nunca estuvo preparado ni humana ni políticamente para ser presidente”, dijo Máximo Kirchner sobre Macri y aseguró: “Si de algo estamos seguros es que desde el 10 de diciembre del 2015 todo empezó a empeorar, lo que no quiere decir que antes estábamos bien ni que era perfecto”.

Lo escuchaban el presidente de la JP e intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, uno de los referentes K que corrió en las PASO del 2015 a los viejos caciques del PJ. No fue el caso de Ituzaingó, donde ni siquiera pudo haber internas. El único que se le animó al poder fue el periodista Diego Brancatelli, que ese año ya había votado en Capital.

Descalzo abrió el plenario de la JP en el mismo tono. El mismo acorde, pero con más años. «Nos vienen a pedir trabajo, ya no hay demanda de obra pública.  Creció el 400% la demanda de comida», dice Descalzo sin ponerse colorado.

Así como Néstor le debió su presidencia, Descalzo es intendente desde 1995 gracias al ex gobernador Eduardo Duhalde, el último verdadero jefe del PJ bonaerense. La división del Partido de Morón tuvo un único motivo, político: ganar intendencias en favor del gobernador. El resto lo hizo Descalzo al ganar la interna. Imbatible en la rosca.

El intendente soportó la caída del peronismo en 1999 y en 2015. En 2002 fue nombrado ministro de Seguridad de Carlos Ruckauf, aunque al poco tiempo se terminaron yendo los dos de La Plata. El peronismo no aplacó la crisis económica y social tras la salida de la Alianza. Al contrario, salir de la convertibilidad dejó los cuerpos caídos en la calle.

En octubre de 2002 la pobreza alcanzaba el 57,8% de la población. Entre mayo y octubre de ese año se generaban 1.645.000 nuevos pobres, de los cuales 973.000 eran indigentes. Y eso sucedió a pesar de la ayuda de 150 pesos del Plan Jefes y Jefas de Hogar. Desocupación llegaba al 22%. Por la crisis, no sólo se emitían Patacones. Los Concejos Deliberantes se reducían a la mitad y se bajaban los sueldos de los concejales en toda la Provincia. La Justicia investigó un sistema de sobresueldos que alcanzó a todos los concejales y a funcionarios de Descalzo. La causa se cerró por orden del Fiscal General de Morón (Nievas Woodgate) cuando el propio intendente, otra vez reelecto, resultó imputado. Este año podría ser su última reelección por ley. Prepara a su hijo y funcionario, Pablo, para poder sucederlo.

En el plenario estuvieron también los intendentes Gray y Menéndez, presidente y vice del PJ bonaerense. Y Hugo Sebastián Curto. El nieto del exintendente de Tres de Febrero ya es concejal y congresal del PJ. Los caciques tienen herederos.