Posmacrismo: Ni las disculpas del Presidente sirvieron para que a Cortiñas le hicieran sentir el rigor por sus críticas

A veces es mejor callarse? Terminada la era macrista, durante el cual fue tomada como referente indiscutida de los DDHH, Nora Cortiñas intentó volver a desmarcarse del gobierno de Alberto Fernández. Pero aún ante la disculpa pública del Presidente por darle una «vuelta de página» a la historia del Ejército, terminó por ser víctima de críticas despiadadas.

La polémica, cuando nació, era discutible. Debemos mirar para adelante sin caer en los mismos errores, o tenemos que seguir reivindicando un pasado que fue oscuro por donde se lo mire como un libro de cuentos que espera el final feliz? A ello me llevó pensar en cuanto escuché a Norita cuestionar al Presidente por su discurso ante los «Cascos Azules».

«Quiero darles la bienvenida a los nuevos jefes y manifestar mi alegría por el hecho de que hoy todos los oficiales y suboficiales son hombres de la democracia, egresaron de sus escuelas en democracia y esto amerita que de una vez por todas demos vuelta la página y celebremos”, aseguró el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas el pasado viernes.

Al escucharlo, la madre de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) de Castelar lo acusó de ser un «negacionista». Y se explicó en un reportaje: «Según él, tenemos que dar vuelta la hoja y dar por muertos para siempre a nuestros detenidos/desaparecidos, cuando costó más de 40 años la lucha «. «Nunca el señor Presidente participó en ninguna actividad en defensa de los derechos humanos, desde luego será un buen abogado laboralista, pero nunca lo hemos visto ni hemos compartido ninguna actividad en defensa de los derechos humanos. Además, no tenía ninguna necesidad de dar esas expresiones en el acto con los militares que lo muestran a cara descubierta», apuntó en una radio.

Rápidamente, Alberto F volvió sobre sus pasos y se disculpó públicamente:  «No quiero pasar por distraído ante la queja justa. Que un error mío no nos divida. Que nadie dude en qué lugar estoy parado. Que nadie crea que niego el horror vivido. Como siempre debemos estar unidos para que el “nunca más” que pregonamos sea “nunca más” en la Argentina».

Justa o no la queja de Nora, lo idignante es cómo salieron a cuestionar su criterio, desde Hebe de Bonafini a Estela de Carlotto, e inclusive los tradicionales y nunca excentos de mala leche cibyer militantes, que acusaron a Cortiñas de «terroristas».

Todo lo que se lee en redes puede tener doble intención. Es cierto. No se sabe  quién lo escribe. Pero es cierto que Nora cumplicó un papel muy distinto durante el kirchnerismo, que durante el macrismo. Justo cuando llegaba el ballotaje de 2015 la empezaron a rodear, a premiar, a invitar a marchas y a ponerla en un atril, luego de años de ignorarla.

Hoy, con el peronismo otra vez en el poder, la vuelven a ningunar. Carlotto la trató de gagá y Hebe se despegó. No me quiero imaginar qué hubiera pasado si las mismas palabras de Aberto salían de la boca de Mauricio. De hecho ya pasó. Nunca se aclararon las pintadas en la Casa de la Memoria, también en plena campaña electoral en 2015. Al fin y al cabo, Nora se sintió rodeada o simplemente entendió que se excedió con el Presidente. “La palabra era dura, lo que pasa es que acá hubo un genocidio y no se puede dar vuelta la página tan fácilmente; nunca se va a poder dar vuelta la página”, planteó este martes la militante por los derechos humanos. Y reflexionó: “Yo llamé a mi compañera Mirta Baravalle, que hace 44 años que espera tener noticias de su nietito o nietita… ¿A ella le van a decir que dé vuelta la página? No”. Tiene absoluta razón. Qué hizo el Estado por ella? El kirchnerismo? Sabe acaso lo que pasó con su hijo? No. Le siguen negando Habeas Corpus para desclasificar archivos. Como hace 35 años. Ella, Santa, pero calla.