Crimen de la escribanía: El jardinero descuartizado tenía antecedentes de robo y el homicida problemas mentales

El macabro hallazgo en Luján mereció una larga crónica policial el día de hoy: Miguel Alejandro Pereyra (41), el jardinero asesinado y descuartizado, había estado detenido en 2005. Ricardo Baladía, el escribano de 51 años de Morón, sorprendido cuando intentaba arrojar el cadáver al río, estuvo internado y padece de desórdenes mentales.

Según admitió a los uniformados al momento de ser detenido in fraganti, la víctima lo había robado. Pereyra tenía 4 hijos chicos. Y estuvo detenido por «hurto simple en grado de tentativa y violación de domicilio». La investigación estuvo a cargo de la UFI N° 2 de Morón.

Esta madrugada la Policía allanó la casa del sospechoso, en la calle Santa Fe de Morón Centro Sur, pero el homicidio habría sucedido en la escribanía de la calle Brown al 1000. Según el informe preliminar de la autopsia, la víctima falleció producto de una herida de arma blanca a la altura del tórax que le afectó el corazón y vasos vitales.

En la oficina encontraron manchas de sangre (en paredes, piso y techo) y además se secuestraron vainas servidas, un cuchillo y una hidrolavadora.

La víctima llevaba más de un año como jardinero del escribano, en Morón. Pereyra tenía en el DNI (hallado en poder del escribano) una dirección en Castelar, pero no había hecho cambio de su domicilio. Actualmente vive Villa Tesei, donde localizaron a su pareja.

A Baladía le secuestraron 20.700 dólares y al principio dio varias versiones extrajudiciales contradictorias respecto de quién era la víctima.

«Primero dijo que era una mujer. Después apareció en el auto una billetera con el DNI de un hombre que presumimos es la víctima», explicó un vocero. Luego sus familiares lo reconocerían por sus tatuajes.

El escribano cambió de versión y le confesó a la Policía que había matado a ese hombre y descuartizado por una discusión, ya que lo había denunciado a él y a su mujer por haberle robado unos 50 mil dólares.

Según consigna la agencia Télam, eran alrededor de las 21 del miércoles cuando un vecino vio un auto sospechoso detenido y escuchó que arrojaban algo al agua, por lo que se comunicó con la secretaría de Seguridad de Luján, desde donde enviaron un móvil policial.

Al acercarse al auto, un BMW plateado modelo 528, los policías vieron a un hombre con las manos con sangre y advirtieron que acababa de arrojar al río una valija que al ser recuperada estaba vacía.

Los agentes entonces el torso de un cadáver embolsado con la cabeza destruida y un balde con otros restos humanos en el baúl del vehículo.

Las cámaras de seguridad del Municipio de Luján confirmaron el recorrido.

«Cuando lo detuvimos, estaba como ido y fuera de sus cabales», describió un investigador. A Baladía le secuestraron un hacha, con la que había cortado las partes del cadáver, al cual trasladó en una valija.

El detenido es hijo de Marta Sánchez de Baladía, una escribana muy conocida y respetada de Morón, actualmente internada en un geriátrico. Ricardo Baladía había estado dos años en el hogar San Juan de Dios, ubicado en Luján, que está destinado para pacientes psiquiátricos.

Según trascendió hoy, el sospechoso es «una persona muy extraña, que primero trabajó con la madre y cuando ella se jubiló quedó a cargo del negocio, aunque en el último tiempo no tenían casi actividad», debido a sus problemas psiquiátricos por los que estuvo en el hogar.

Además, hace unos años había protagonizado un escándalo porque se habían viralizado unas fotos íntimas suyas. «Tiene una personalidad cerrada, muy negado, no iba a reuniones. Se daba muy poco, es bastante parco. Es soltero y creen que tuvo alguna pareja homosexual».

La autoincriminación de Baladía ante los policías del Comando de Luján no tiene ningún valor legal. Ahora investigan si el asesino tuvo un brote psicótico al momento del crimen. Y si así podría ser inimputable.