La inclusión de Ramón Carrillo en el billete de $5000 revivió una histórica polémica: Vida y obra del exministro de Salud

La posibilidad de que aparezca la figura del Dr. Ramón Carrillo en un eventual nuevo billete de 5000 pesos reavivió una histórica polémica entre detractores del peronismo y los fundadores de ese movimiento, que tenían cierto idilio con el fascismo en su primer gobierno.

Hoy, el Centro Wiesenthal , institución dedicada a documentar las víctimas del holocausto y los criminales de guerra nazis, rechazó la posibilidad del homenaje al ex ministro de salud. «Carillo, además de ser un admirador de Hitler, creó el concepto del ´soldado ideal´ para rechazar a los reclutas que él consideraba como ´rarezas´ raciales y de género. También proporcionó refugio al fugitivo danés, médico del campo de Buchenwald, Carl Peter Vaernet, permitiéndole continuar con los experimentos con homosexuales para ´curarlos´», dice el texto del Centro, respecto del médico sanitarista.

En el Conurbano sobran las muestras de admiración a la gestión de Carrillo. Hay agrupaciones que llevan su nombre, como la que creó el exministro bonaerense Alejandro Collia. La familia del célebre sanitarista se mostró indignada. Aunque la reivindicación que hizo el pronazi Alejandro Boindini tampoco ayuda a salvar su manchada memoria.

Ramón Carrillo fue el mayor de once hermanos. Nació en Santiago del Estero el 7 de marzo de 1906. En 1927 es seleccionado por concurso como practicante externo del Hospital de Clínicas. En 1928 lo designan como subdirector de una revista de Medicina y publica sus primeros trabajos científicos. En 1929 se recibe de médico y obtiene la Medalla de Oro al mejor alumno de su promoción.

En 1930 obtiene una beca de la UBA y se marcha a Europa: En Hamburgo, puerto del Elba de la convulsionada República de Weimar. Estaría tres años por el Viejo Continente, estudiando, investigando y aprendiendo neurociencias en Amsterdam, Berlín y París.

A los 27 años ya era un neurocirujano destacado.En una carta dirigida a Perón del 31 de julio de 1954, Carrillo escribe: «Estuve en Holanda y Alemania, los cinco años anteriores a la última guerra y me di cuenta, antes de volver a Argentina, que se estaba preparando la guerra de los ‘laboratorios’ donde yo trabajaba sobre fatiga y sobre drogas contra la fatiga, que luego utilizaron las fuerzas blindadas para hacer marchas de cinco y seis días sin dar descanso a la tropa».

El médico se refiere a las anfetamínicas marchas de la Wehrmacht y los tanques de Guderian, una de las grandes estrategias militares del III Reich alemán. Carrillo nunca ocultó su posición germanófila. Fue miembro de la escuela de Neurobiología argentinogermana. Regresa el país en 1933, en plena Década Infame. Comienza a trabajar en el Hospital Militar Central en Buenos Aires en 1937 y en 1939 es ascendido.

Tras el golpe de estado de 1943, conoce al coronel Juan Domingo Perón en el Hospital Militar. Durante la Segunda Guerra Mundial, Carrillo se manifiesta neutral. Algunas fuentes afirman que admiraba a Hitler: el médico habría presenciado por casualidad un acto del führer cuando estaba en Alemania y quedó impresionado con la oratoria de uno de los máximos responsables del desastre europeo.

Ya bajo el gobierno de Perón, es designado como Secretario de Salud Pública y presenta un proyecto de 4 mil páginas con las bases del futuro Ministerio. Cuando la Secretaría es promovida, Ramón Carrillo se convierte en el primer ministro de Salud de la historia argentina.

En 1946, a los 38 años, contrae matrimonio con Susana, una mujer 20 años menor. Perón y Evita son sus padrinos de boda. Su gestión a cargo de de salud dura 8 años.  Según palabras de Carrillo: «es abarcadora y superior (…) y eminentemente preventiva, cumpliendo así con uno de los más claros objetivos del gobierno nacional de la época: mejorar la raza y producir una población sana y fuerte para la Nación.»

Elabora un ambicioso Plan Sanitario que amplía la cantidad de camas disponibles y promueve con fondos del IAPI la creación de hospitales, centros de salud, institutos de especialización, centros de higiene materno-infantiles, sanitarios y laboratorios. Fue famoso el «tren sanitario justicialista Eva Perón», patrocinado por la fundación homónima, que recorre todo el país haciendo análisis de sangre y radiografías.

La gestión de Carrillo erradica el paludismo y la tuberculosis se reduce a niveles mínimos. La esperanza de vida crece de 61,7 a 66,5 años. Se lanzan campañas y reduce la prevalencia de enfermedades como el chagas, la brucelosis, la lepra, el tifus, la sífilis y la fiebre amarilla. El índice de mortalidad infantil desciende casi hasta la mitad. También se crea la primera fábrica de medicamentos: Emesta.

Por esta época, llega como refugiado a la Argentina Carl Peter Værnet, un mayor de las SS danés que trabajó en el campo de concentración de Buchenwald, en línea directa con Himmler. Værnet dedicó su vida a experimentar con hormonas intentando «curar» la homosexualidad, con tratamientos que incluían castraciones y altas dosis de testosterona. Al menos 13 personas murieron en las semanas sucesivas con estos tratamientos en Buchenwald.

En Argentina no se oculta, y comienza a trabajar en el Ministerio de Salud e investigando con pacientes. Se cree que 4 mil personas pasaron por su consultorio en Buenos Aires. Murió en 1965, sin ser juzgado.

Durante su mandato se produjeron dos brotes: uno de peste bubónica a fines de 1947 y otro de viruela en 1949. Carrillo acusó de la propagación de las enfemedades a quienes no se vacunaban y criticó las malas condiciones de higiene en las que vivía parte de la población.

En 1951 sufre una recaída por la hipertensión arterial que padecía. En esta época comienza a sufrir dolores de cabeza intensos y frecuentes.

Tras la muerte de Evita, se enemista con varias figuras importantes dentro del peronismo. Siempre leal a su religión, es acusado de defender más los valores de la Iglesia Católica que los del propio peronismo.

Carrillo fue crítico del marxismo y del «izquierdismo» dentro del justicialismo.

En junio de 1954, el médico se entera de que Perón cambiaría el Ministerio de Salud a Ministerio de Ayuda Social y Salud Pública. A pesar de ser fundador original de la cartera sanitaria y único funcionario que acompaña a Perón en sus dos gabinetes, no es consultado.

 

El eminente neurocirujano abandona la función pública y se va a trabajar a los Estados Unidos. Asentado con su familia en Nueva York, comienza a sufrir penurias económicas, incluso para pagar el alquiler. Una carta de Carrillo de esta época recuerda que el médico descubrió una enfermedad, la papilitis aguda epidémica, pero nunca la patentó.

Durante la Revolución Libertadora, allanan sus casas y confiscan sus bienes bajo la acusación de enriquecimiento ilícito. Denuncian irregularidades en la compra de combustibles, por lo que muchos lo apodaron ‘ladrón de nafta’, mote que lo persiguió hasta sus días finales.

En 1956 se marcha a Belém, en el noreste de Brasil. Allí se entera que le quedan menos de 9 meses de vida. Murió finalmente en la pobreza.