Tragedia de Once: Procesaron por informes «tendenciosos» a tres peritos que intentaron responsabilizar sólo al motorman

El juez Marcelo Martínez De Giorgi procesó a tres peritos de parte y a otro oficial, por su intervención en el caso de la Tragedia de Once, al haber incurrido en el delito de falso testimonio agravado al haber confeccionado un «informe tendencioso».

Esta causa inició cuando concluyó el juicio en el que se condenó a los ex secretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, al empresario Claudio Cirigliano y al motorman Marcos Córdoba, entre otros, a raíz de las contradicciones en las que habían incurrido el perito oficial Raúl Díaz y los peritos de parte Alejandro Leonetti, Horacio Faggiani y Julio César Pastine, durante el juicio oral y público. El Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2) ordenó que se los investigue.

Durante la investigación se siguió la hipótesis de una supuesta «actuación procesal tendenciosa, mediante una convergencia de voluntades, con el propósito de atribuirle únicamente responsabilidad penal -en los sucesos ocurridos el 22 de febrero de 2012- al motorman de la formación, Marcos Antonio Córdoba», detenido como el estrego.

Detalla el expediente que se «pretendió limitar cualquier extensión de reproche hacia los demás imputados», que en aquel primer juicio incluía a los ex secretarios de Transporte como al empresario Claudio Cirigliano. En un proceso posterior, la acusación se extendió al ministro de Planficación, Julio De Vido (fue condenado por administración fraudulenta).

El primer procesamiento que recibieron los peritos fue por parte del juez Claudio Bonadio, quien instruyó la causa por la tragedia ferroviaria de Once. Pero la Cámara Federal porteña revocó las acusaciones y ordenó llevar adelante una serie de medidas más. Con el juzgado a cargo de Martínez De Giorgi tras la muerte de Bonadio, se avanzó en esa investigación y tras la recepción de unos informes se decidió el procesamiento de Díaz, Leonetti, Faggiani y Pastine.

El magistrado determinó que todos incurrieron en el delito de falso testimonio agravado, «algo que se desprende de una extensa valoración practicada sobre las afirmaciones de dichos profesionales -tanto por escrito como en las audiencias del debate-, en las que se habrían pronunciado falsamente, ocultando o tergiversando la información que se les requería», remarca la resolución.

Al momento de detallar las contradicciones más relevantes, el juez Martínez De Giorgi destacó que hubo planteos inconsistentes respecto a la velocidad de Impacto de la formación “Chapa 16”.

El magistrado también se refirió al «ocultamiento del funcionamiento del paragolpes N°2 de la Estación “Once de Septiembre” y la tergiversación de la terminología empleada para su finalidad». Como tercer punto, indicó que los peritos fueron contradictorios sobe «la Incidencia en el proceso de acaballamiento que tuvo el ruin estado de la carrocería de la formación».

El fiscal Carlos Rivolo fue quien investigó e imputó a los peritos denunciados. Raúl Díaz es perito oficial, Alejandro Héctor Leonetti ofició como perito por la Secretaría de Transporte, Horacio Faggiani intervino en nombre de la CNRT, y Julio César Pastine actuó como perito de la empresa concesionaria del servicio, TBA.

Durante la instrucción se les imputó a los acusados «haber desarrollado su labor técnica en el proceso de la tragedia de Once , con una tendenciosa actuación procesal, guiados presumiblemente por la intención de atribuir responsabilidad penal únicamente al motorman de la formación siniestrada -Marcos Antonio Córdoba- pretendiendo limitar cualquier tipo de extensión de reproche hacia los restantes imputados en aquel juicio».

Un ejemplo que «da cuenta cierta de la intencionalidad de los imputados es que pese a que el resultado obtenido había sido de 23,85 Km/h promedio, los encausados siempre decidían redondear la estimación de la velocidad hacia arriba (24 Km/h), pronunciándose de manera similar -y con guarismos aún superiores- durante las audiencias del juicio, procurando instalar y naturalizar -en todo momento- que la velocidad de impacto había sido similar a la registrada en los últimos cien metros de ingresada la formación siniestrada en el andén 2, lo cual quedó descartado de plano».