Espinoza pidió medidas «más restrictivas»: La Matanza superó los 3 mil casos pero en las calles hay un gentío

El intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, salió a pedir ayer «más medidas restrictivas» por parte de Nación, Provincia y Capital, ciudad con la que limita. Fue después de que su distrito superara los 3 mil casos de coronavirus, dato lo ubica primero en toda la Argentina, aunque con una de las tasas de mortalidad más bajas de la Provincia, del 1.6%.

El jefe comunal destacó tras un encuentro con la vicegobernadora Verónica Magario y un equipo de infectólogos que “más del 50% de los casos de coronavirus son por contagio comunitario, lo que implica que no se puede rastrear su origen”.

La principal conclusión a la que se arribó fue que “son necesarias más medidas restrictivas para la circulación, porque hoy ya se nota en las estadísticas que más del 50% de los casos son por contagio comunitario, lo que implica que no se puede rastrear el origen de los contagios y se hace más difícil aplicar protocolos como el del Plan Detectar”.

En la reunión también se analizó tanto la situación actual como las medidas necesarias para mejorar y ajustar todo lo que sea necesario para una atención rápida de cualquier persona que presente síntomas. Y añadió: “La Matanza continúa estando muy por debajo de la media del Conurbano en cuanto a contagios por habitantes y reconforta saber que el trabajo mancomunado, interdisciplinario e ininterrumpido que estamos haciendo está dando resultados”.

Espinoza les pidió a los vecinos: “Si trabajás porque sos trabajador esencial y/o exceptuado, de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Si no sos trabajador esencial o exceptuado no tenés que salir, tenés que quedarte en tu casa, porque hoy hay contagio comunitario, que hace quince días no había. Esto es lo que estamos viendo y ésta es la nueva realidad”.

Esta mañana La Matanza llegó a 3129 casos, con 51 fallecidos. Una tasa del 1.63%, de las más bajas del GBA, producto de los más de 12 mil testeos que se hicieron hasta el momento. El populoso distrito es de los más complicados para cumplir el aislamiento. Allí se produjeron las primeras detenciones durante la cuarentena, en marzo.

Como también aparecieron las primeras raciones de comidas de mano del Ejército, custodios por aquellos días del aislamiento cerrado. Pero hoy, tres meses después, la calles de Matanza se ven repletas de gente, aun con muchos comercios con las persianas bajas, y con el transporte reducido al personal «esencial».

La pregunta es si la sociedad y la economía aguantan más cuarentena. Y qué ganas y capacidad hay para controlarla. Los funcionarios de Kicillof hablan mirando a la Ciudad de Buenos Aires. Pero basta con un móvil de la TV porteña para reflajarlos en su propio espejo.