A dos años de la tragedia de la escuela de Moreno: Una causa que espera el juicio y una utilización política sigue hasta hoy

Este domingo se cumplieron dos años de la explosión de gas en la escuela primaria N° 49 de Moreno, en la que murieron la vicedirectora, Sandra Calamano; y el auxiliar Rubén Rodríguez. La causa fue elevada a juicio a fines de 2019 con varios imputados: El gasistas, el ex interventor y varios consejeros del Consejo Escolar de Moreno. La tragedia puso al descubierto el estado de la educación pública bonaerense, pero las responsabilidades políticas se midieron de manera asimétrica, debido al peso que tuvieron los sindicatos más afines al kirchnerismo en ese proceso.

Este aniversario no se pudo haber cumplido sin un relato detrás y un documental en el Canal Encuentro, que se estrenará este domingo por la noche. El viernes, ministro de Educación, Nicolás Trotta, rompió con la cuarentena  para asistir a la inauguración del mural que se pintó en homenaje a Sandra y Rubén, en Moreno: «Debemos garantizar las condiciones edilicias de las escuelas y la seguridad de la comunidad educativa», dijo y pidió un «nunca más».

Del acto realizado en la esquina de Félix Azara y Casimiro Davaine, participaron también los diputados Máximo Kirchner y Walter Correa, la ministra de Educación de la provincia, Agustina Vila; la intendenta Mariel Fernández; y el secretario de Suteba, Roberto Baradel. «Nunca más desidia y ajuste. Nunca más un Estado ausente», posteó el dirigente.

Fernández, recordó los 47 días de «acampe en el Consejo Escolar para pedir justicia por Sandra y Rubén» y para reclamar que «de una vez por todas se hiciera cargo de nuestras escuelas» porque «terrible pérdida no podía pasar así nomás».

«Lo que pasó con la explosión de la Escuela N° 49 tiene que ver con la desinversión y cuatro años de un gobierno macrista que no creía en nada de lo que fuera estatal, porque para ellos los pobres sobran», sostuvo la intendenta de Moreno.

Esta es la versión política de los hechos, que comenzó a gestarse minutos después de la explosión, en un contexto de rivalidad muy fuerte entre Suteba y el gobierno de María Eugenia Vidal, que para colmo había intervenido ese Consejo por las denuncias (e imputaciones) que pesaban sobre sus autoridades, que respondían al ex intendente W. Festa.

A Sandra y a Rubén no los mató el ajuste. Pero sí la desidia y la corrupción. Algo que venía de décadas y que el breve gobierno vidalista no encaró nunca con la seriedad que requería. En diciembre de 2109, Gabriel Castro, juez a cargo del Juzgado de Garantías Nº 2 de Moreno, realizó el pedido de elevación a juicio. El principal responsable de la explosión es Christian Ricobene. El gastista fue el último en revisar el estado de las estufas en la escuela. No terminó su trabajo. Alegó en Fiscalía que dio instrucciones y que no le hicieron caso. No cortó el servicio la noche previa a la tragedia.

Se espera que recién el año que viene sea juzgado en los tribunales orales de Mercedes. Hay cuatro personas que  fueron sobreseídas: Pablo Perazzo, Jorge Almada, Alberto Nieto y Carlos Lana, integrantes del intervenido Consejo Escolar.

Por otro lado, continúan imputados Ricobene (por los delitos de homicidio culposo, agravado y defraudación al Estado), Sebastián Nasif, el exinterventor; la ex presidenta del Consejo Mónica Berzoni y Jorge Galián, encargado de Infraestructura, ambos de La Cámpora. En este caso, los tres es por incumplimiento de deberes de funcionario público.

Berzoni, Cecilia Parentti, Jorge “Pol” Almada y Camilo Zarza habían sido procesados por el delito de “Defraudación por administración pública fraudulenta en perjuicio de la administración pública en concurso ideal con malversación de caudales públicos”. Se sospecha que robaban plata de los comedores. Pero eso el Consejo estaba intervenido.

A Nasif, por su parte, no sólo estaba a cargo del organismo sino que se cree que “había recibido varias cartas de Calamano donde le advertía sobre la situación del gas y no hizo nada. El gremio exige responsabilidades políticas hacia arriba. Es curioso. Viene del partido que quiere hacer pasar la tragedia de Once, aún con dos condenas en contra, como un acto de negligencia personal o como un atentado en contra del Gobierno, ignorando todo tipo de responsabilidades directas de empresarios y funcionarios. La corrupción mató en Once. Al fin y al cabo también en Moreno.

Pero una cosa son los hechos y otro el relato político, que busca acomodarse para beneficio propio. Una tarea importante de los gremios es cuidar a sus afiliados y trabajadores. No era la primera vez que Suteba denunciaba el estado de las escuelas. Sin embargo, no ejercían la misma presión ni levantaron por asomo las mimas acusaciones ante las décadas de desinversión. Aún después de la tragedia, Baradel y compañía avalaron, por ejemplo, la histórica malversación del Fondo Educativo que la Provincia reparte entre los intendentes. Algunos de ellos se pusieron al frente de las marchas, llevaron velas, mientras usaban esos recursos para gastos corrientes municipales. Suteba tampoco reclamaba de la misma forma en municipios amigos, donde hoy atiende en los tres lados del mostrador: como gobierno, gremio y también constructora. El Grupo Mayo, que responde al SUTEBA, tiene varios contratos a su nombre.

Por la pademia, no sabremos si este año se hubiera cumplido el compromiso que firmaron el gobernador Kicillof y los intendentes de usar directamente el Fondo para Escuelas en las escuelas. El primer pliego todavía está a medio ejecutar.