Sigue la batalla interna: Berni se disculpó con organismos de DDHH tras acusarlos de «no trabajar» y de «no contrubuir en nada»

El ministro de Seguridad, Sergio Berni, recuperó el protagonismo y aquellas ínfulas que por unos días había perdido, entre cuestionamientos de todo tipo y rumores de alejamiento (más por obra de la revuelta policial que de los casos de abuso de esa fuerza). Ahora, se tuvo que disculpar con los organismos de DDHH que militan dentro del kichnerismo, a los que acusó de vivir del Estado y «no contribuir en nada» en una entrevista con Romina Manguel.

«Asuntos internos es un lugar muy complicado. Un lugar que siempre se lo he ofrecido al sector de Derechos Humanos», dijo. Y explicó: «Me parecía bien que un sector que no pensara como yo estuviera en Auditoría. Ninguno aceptó, porque hay que trabajar. No aceptan porque el sueldo de un director es cinco o seis veces menos de lo que cobran todos los que están trabajando en Derechos Humanos que cobran sueldos de los más importantes del Estado, que viven viajando, dando conferencias pero que nunca aportan nada ni contribuyen a la cuestión». Los organismos lo llamaron a la «reflexión», pero no le pidieron la renuncia. El ministro se disculpó.

«Mis disculpas si alguien se sintió ofendido o aludido por mis declaraciones vertidas en el día de ayer, sobre todo mi respeto a Madres, Abuelas, Hijos, y familiares de víctimas de la dictadura cívico militar. Les debemos parte importante de la reconstrucción de la democracia», respondió en sus redes sociales.

Luego, aclaró que en rigor, el origen de su frase estaba relacionado a una crítica al periodista Horacio Verbitsky, integrante del CELS, sobre quien había hablado antes en el programa, describiéndolo básicamente como un intelectual alcohólico: «Vale la pena una aclaración. Cuando me preguntan por Verbitsky, tengo claro que no me refiero ni a la historia, ni a las luchas de los organismos de DDHH, a quienes respeto, reconozco y admiro, me refiero a quien aprovecha esos espacios para construir su propia trayectoria».

La reflexión apareció después de un comunicado de Madres, Abuelas e Hijos que tiene saber a poco. «Esas palabras vienen sin duda a nuevamente a retrotraernos a años atrás cuando tuvimos un presidente que nos trató a los organismos de que éramos un curro», acusaron, más en dirección a Macri que a los jefes de Berni, quien ya había acusado a organizaciones de izquierda de liderar las tomas de terreno. “Las palabras son totalmente repudiables y no hay perdón que nos valga”, declamaron, pero sin romper lanzas.

Por ahora la tensa convivencia persiste, como una tibia parodia de los años ’70.

Con los mismos juicios, pero mucho independiente, Nora Cortiñas fue un poco más lejos y le volvió a pedir la renuncia a Berni, no sólo por sus dichos, sino porque «además dirige una fuerza que está sospechada una fuerza que está sospechada de la desaparición y muerte de Facundo Castro Astudillo».

«Los actos de sedición que vimos la semana pasada y tuvieron como protagonistas a sus fuerzas. Además de otras cosas que están sospechadas sus fuerzas», sostuvo la madre de Plaza Mayo Línea Fundadora. «Yo apoyo la toma de tierras. El gobierno tiene que proveerlos de viviendas, así dice la Constitución. Tenemos que terminar estas situaciones de persecución y amedrentamiento al pueblo. Hay que terminar con esto», sostuvo la vecina de Castelar.