Otro policía baleado en La Matanza durante un asalto pelea por su vida, mientras vecinos marchan contra la inseguridad

Después de que despidieran los restos restos del policía federal Diego Di Giácomo, asesinado en una heladería de Ramos Mejía, otro uniformado sigue internado grave en el Hospital Churruca. Se trata del oficial mayor Marcelo Ramallo (40), de la Policía de la Ciudad, que intentó defenderse del robo de su auto en Isidro Casanova y también terminó baleado. La gente protesta.

Ramallo recibió un disparo cuando se enfrentó a dos ladrones que lo sorprendieron cuando el policía estaba estacionado en Malabia al 4600, en San Justo (casi Casanova). El oficial fue trasladado primero al Hospital Paroissien y luego derivado al Churruca de Parque Patricios donde lo operaron.

Ramallo sufrió una fractura expuesta en la zona cervical, por donde ingresó la bala. Aún no pudieron ubicar el proyectil en el cuerpo del policía, pero los médicos observaron que las heridas le generaron complicaciones en la médula. No obstante, Ramallo está «lúcido» y fue sometido a tomografías y radiografías. En las próximas horas, el oficial sería sometido a una nueva operación.

Los ladrones están prófugos. Los investigadores trabajaban en pistas firmes para llegar a su detención, según indicó una fuente judicial a la agencia Télam.

El hecho se registró alrededor de las 22 del viernes pasado, cuando el oficial Ramallo se encontraba vestido de civil a la espera de una persona arriba de su vehículo.

En ese momento aparecieron los dos asaltantes armados que se bajaron de otro auto. Uno se acercó por el lado del acompañante y el otro por el del conductor.

Con este último el policía empezó a forcejear. Ramallo bajó de su auto y se originó un breve tiroteo que terminó cuando recibió un disparo a nivel intercostal.

En tanto, los asaltantes huyeron a bordo del auto del oficial, un Ford Fiesta blanco patente AE016LW que todavía no fue localizado.

Un móvil del Comando de Patrulla de La Matanza de la Policía Bonaerense que recorría la zona dio con el hombre baleado, por lo que de inmediato los agentes trasladaron al herido al hospital de Agudos Paroissien, ubicado a unas 15 cuadras.

En el centro de salud, el policía porteño fue estabilizado y luego fue derivado al hospital Churruca para atender la complejidad del herido, ya que el balazo que recibió había tocado una vértebra, añadieron las fuentes consultadas.

Por su parte, en el lugar del hecho los peritos que trabajaban recogieron dos vainas servidas 9 milímetros, que serían del arma reglamentaria del oficial, mientras que los investigadores presumen que los delincuentes le dispararon a Ramallo con un revólver. La Policía todavía busca a los sospechosos.

El asalto en el que balearon a Ramallo se da tres días después del homicidio del oficial de la PFA Diego Di Giácomo (29), durante un robo a una heladería en Ramos Mejía, también en La Matanza. Di Giácomo se convirtió en el 19° policía asesinado en el país en lo que va de 2020 y el 14° en territorio bonaerense.

Justamente La Matanza es el lugar que concentra más casos fatales, con cinco. Vecinos autoconvocados se juntaron en la heladería para pedir por seguridad.

Al grito de «Hijos de puta» y «Que se vayan todos», los vecinos enojados llevaron carteles y recordaron al joven policía asesinado. «Lo mataron como a un perro. No queremos más delincuentes», gritó un hombre al canal TN.

«Vine por la inseguridad que estamos viviendo. Es el peor momento de La Matanza», cuestionó otra vecina.

La mujer aseguró que «compraron 200 patrulleros y los patrulleros no están. Compraron más de 200 motos y no están tampoco. No se puede vivir más así» y también denunció que en la comisaría de Don Bosco hay «patrulleros rotos».

Otro hombre reclamó porque se esclarezca el crimen de Di Giácomo, por el cual aún no hay detenidos, y exigió a la Justicia que «haga lo imposible para que estos delincuentes sean encontrados y no salgan nunca más​».

El policía asesinado había ido a visitar a su mamá, que trabaja como encargada en la heladería. Estaba afuera junto a una de las hijas del dueño cuando lo sorprendió la secuencia. Los ladrones, que -según denunciaron- estaban todos armados, fueron directo a apuntarle a su madre.

Por eso, inmediatamente, saltó de la silla y dio la voz de alto: se identificó como policía y empezó la balacera. El tiroteo terminó con Diego herido de dos balazos en el pecho y los asaltantes regresaron al mismo auto en el que llegaron para escapar. El rodado fue abandonado en Capital. Todos siguen prófugos.