Ituzaingó tierra de nadie: Vecinos de V. Udaondo reclaman seguridad y el intendente pidió desplazar a cúpula policial

Entrada la madrugada los sonidos de la calle se agigantan. Pero una moto a toda velocidad por la cuadra de tierra, piedra y pozos es inconfundible. Una camioneta la sigue. Detrás un patrulleros. Se oyen tiros. No sale en ningún diario. Pero es una escena cada vez más común en el horizonte del oeste del Conurbano.

Tampoco hace falta que caiga la noche. El jueves pasado, de día, un grupo de delincuentes armados entró a robar a dos casas de Villa Udaondo. Los ladrones saltaron el muro sobre la calle Gómez Carrillo al 4100. Y una vez adentro de una propiedad se llevaron dinero, aparatos electrónicos y hasta le apuntaron con un arma de fuego a un niño de tres años. Dos ladrones fueron detenidos mientras huían por la Policía, entre ellos un histórico delincuente de 56 años que había salido meses antes de la cárcel. Otros dos huyeron.

Al día siguiente, a unas pocas cuadras de ese lugar, en el cruce de Ollantay y Francisco Ramírez, tres motochorros le robaron la moto a un repartidor que había ido a entregar una pizza (foto nota). Viralizado, el intendente, Alberto Descalzo, volvió a pedir la cabeza de toda la cúpula de la Policía de distrito.

La zaga comenzó a fin de año con el empresario gastronómico Pablo Bradwein, a quien asaltaron en la puerta de su restaurante Estancia Gaona, ubicado en la colectora del Acceso Norte y Ercilla. El robo también fue captado por una cámara y en las imágenes se observan a tres ladrones armados descender de un Volkswagen Gol Trend en el playón de estacionamiento de la parrilla y llevarse la Volkswagen Amarok de Bradwein.

Ayer, vecinos de Parque Leloir y Villa Udaondo hicieron fila para pasarle sus datos y sensaciones al portal de Infobae. Dicen que viven con miedo. Que los asusta esperar en la parada el colectivo, sacar o guardar el auto en el garage, En los barrios vale todo: Entraderas, robos de autos o arrebatos de motochorros que ocurren a plena luz del día o en la oscuridad de la noche.

Una vecina víctima recordó que a mediados de noviembre «saltaron el portón y se me metieron por la ventana de mi oficina donde estaba trabajando».

«Eran dos que tenían armas blancas y se comunicaban con otros afuera. En ese momento estaba sola con mi hijo de 14 años al que le tuvieron que dar puntos porque nos golpearon. Mientras nos pedían plata nos amenazaron: nos decían que nos iban a torturar y a mí que me iban a violar. Estuvieron una hora y cuarto. Todo el tiempo nos tuvieron atados de pies y manos. Fue una tortura».

El robo duró más de 75 minutos. «Vivo con miedo», agrega la mujer, sin dar su nombre.

Desde mediados del año pasado, en Parque Leloir y Villa Udaondo sucedieron varios casos con características similares. En el relato de los vecinos se reiteran patrones: delincuentes que estudian los movimientos de las víctimas, autos sin patentes que pasan a baja velocidad por las casas antes de los asaltos, las autopistas Acceso Oeste y Camino del Buen Ayre como vías de rápido escape e investigaciones que no llegan a resolverse a pesar de las filmaciones y pruebas que aporten los damnificados. “La excusa de la Policía es que no puede hacer inteligencia”, dice un hombre mayor.

Los vecinos aseguran que faltan cámaras de vigilancia, que no se ven patrulleros y que se sienten desprotegidos. Incluso hablan de “connivencia” y “zona liberada”. Sospechan que los policías “son cómplices” para que esto ocurra.

Por eso solicitan la presencia de la Gendarmería. «Hace unos años nosotros mismos donamos al municipio una cámara con visión nocturna y lectora de patentes. En un momento la removieron del lugar porque supuestamente se había quemado y al poco tiempo hubo dos entraderas en esa cuadra». No se repuso.

En este contexto, el municipio anunció en noviembre a incorporación de la Fuerza de Respuesta Inmediata (FRI), un cuerpo especial dentro de la Policía Federal. Y en las últimas horas, se informó que elevó un pedido al ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, para remover la cúpula policial.

No es la primera vez que esto ocurre. Es espasmódico. El ex ministro de Seguridad de Ruckauf y único intendente que tuvo Ituzaingó (1995-2021) ya logró descabezar a la fuerza en al menos dos oportunidades. Y tuvo una pelea insólita a comienzos de la gestión Vidal cuando decidió sacarle móviles a la Policía porque no cumplían con sus demandas. Ahora, los desplazamientos solicitados incluyen al Jefe de Estación, comisario Inspector Camilo Miranda; y al jefe del Comando de Patrullas, Crio Cristian Moreno. «Los comisarios quedarán todos en sus cargos», informó el diario Anticipos.