La Provincia diagrama un regreso a clases similar al de CABA y para el Gobierno la presencialidad será obligatoria este año

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, ratificó este jueves que las clases en la ciudad de Buenos Aires comenzarán el miércoles 17 de febrero y «con la mayor presencialidad posible». Anunció el plan «Primero la Escuela», al mismo tiempo que el ministro nacional Nicolás Trotta decía en Corrientes que el regreso a las aulas será obligatorio, aunque con mucha precaución.

Asimismo, el gobierno de la provincia de Buenos Aires confirmó el regreso a clase el 1° de marzo. Habrá una escolaridad que combine dos o tres días en las aulas, con pocos chicos, y otros de instrucción remota. Estudiantes y maestros deberán usar tapabocas y habrá ingresos y salidas por turnos escalonados.

Durante la presentación que encabezó en la sede del Gobierno, Rodríguez Larreta aseguró que «el 2021 no puede ser igual al 2020 en términos educativos».

«Los chicos, los docentes, las familias, necesitan tener una certidumbre, por eso es que tenemos un plan para comenzar las clases el 17 de febrero en forma cuidada y con la mayor presencialidad posible», dijo durante la una conferencia en la que estuvo acompañado por su vice, Diego Santilli; la ministra de Educación, Soledad Acuña; el ministro de Salud, Fernán Quirós, y el secretario de Transporte (es clave el traslado de los chicos), Juan José Méndez.

Por eso, se realizarán protocolos específicos para cada escuela y se modificarán medidas para el transporte público de manera de «garantizar que todos puedan llegar a sus escuelas en forma cuidada», sostuvo el jefe de Gobierno. Los docentes y alumnos tendrán prioridad en los medios de transporte.

Con respecto a la distribución en las aulas, Acuña explicó que habrá un «mínimo de jornada simple para todos» los alumnos y que las escuelas que tengan capacidad para sostener la doble jornada lo harán.

Sin embargo, al hablar luego por TN explicó que en general serán solo algunas escuelas privadas las que podrán garantizar una doble jornada en forma presencial, en tanto la mayor parte de los colegios lo harán en un sistema mixto con presencia en las aulas y de manera virtual.

«Lo importante es que nos vayamos acostumbrando a una escuela con distanciamiento social, a una escuela con pandemia», señaló la ministra, quien en la conferencia de prensa subrayó que «la burbuja será el aula».

Al mismo tiempo, el gobierno de Axel Kicillof se prepara para el regreso a clases. «Vamos a ir a una presencialidad combinada. Las clases van a tener una duración distinta», confirmó el gobernador en una entrevista al diario La Nación.

«Probablemente haya turnos. Y eso modifique los días de asistencia», reconoció en sintonía con lo que acaba de anunciar hoy el gobierno porteño, no sin las críticas de los gremios docentes, que exigen vacunarse primero.

Kicillof ya instruyó a su equipo para readecuar las escuelas y planificar junto con los directores de los establecimientos un nuevo esquema de transición a fin de recibir a grupos de pequeños y dictar clases dentro del salón.

«Lo que estamos pensando es volver a la presencialidad, pero especial. Hay que dividir los grupos: en un aula que antes cabían 30 chicos, ahora si ponemos 30 chicos corren riesgo. Probablemente haya turnos», detalló el mandatario.

El plan incluye normas claras de distanciamiento, desinfección, circulación de aire e higiene. Contiene ocho protocolos que detallan desde cómo adecuar la infraestructura edilicia hasta cómo actuar ante un caso de Covid positivo.

La directora general de Cultura y Educación, Agustina Vila, trabaja en este esquema que estará sujeto, en gran medida, a la situación epidemiológica y a los alcances del plan de vacunación, que recién completa al personal de Salud.

«Logramos dar continuidad educativa. Intensa, en algunos casos. En otros casos tuvimos que sostenerla con el programa ATR», apuntó Kicillof, en relación al programa de acercamiento a los domicilios, que funcionó entre los meses de noviembre y diciembre, con críticas de la izquierda por el grado de «precarización laboral», el magro salario y el recorte que se dio en enero.