Un vecino de Morón tuvo que salir a pedir dinero prestado para pagar el rescate de su hijo

Una «entradera» que derivó en el secuestro extorsivo de su hijo de 23 años, obligó a un hombre a pedir dinero prestado a sus amigos y vecinos para poder pagar el rescate, el sábado pasado. Luego de atravesar por «once» hechos de inseguridad en dos años, la familia decidió mudarse del distrito.

El asalto se llevó a cabo el sábado último por la mañana, en una vivienda ubicada al 500 de la calle Sagasta, cuando tres delincuentes armados entraron para robar pertenencias. En ese momento, sólo encontraron allí fue un joven de 23 años llamado Mauro. a quien le exigieron que se comunicara con su padre para exigirle una sideral cifra.

Fernando Ecchenique, el padre, le explicó a su hijo que no tenía más dinero que el que llevaba encima por lo que uno de los malvivientes le comunicó que se llevaban a su hijo hasta que les pagara. Se comunicaban cada cinco minutos para preguntarle a Fernando si había conseguido el dinero. En un principio, le pidieron 100 mil pesos. Desesperado, el hombre recorrió su barrio y tras juntar 42 mil pesos, los delincuentes liberaron a su hujo en la zona de Ciudad Evita.

«Tuve que ir a ver a comerciantes amigos a vaciarles la caja porque tenía que juntar la plata para liberar a mi hijo. Un amigo fue el que me prestó. Era sábado a la mañana y no había posibilidades de sacar plata de ningún banco. Un cajero te puede dar a lo sumo dos mil pesos. Ellos eran personas muy profesionales, sabían hasta donde podían apretar y sabían que lo que yo les podía conseguir era un esfuerzo a esa hora de ese día», le contó el damnificado al programa  «Arriba Argentinos» de Canal 13.

«Pactamos un lugar de encuentro en Ciudad Evita y me llamaron cuando llegué al lugar», comentó Fernando, que luego agregó que un delincuente en un auto retiró el dinero y pocos minutos después lo llamó su hijo desde La Tablada para que lo vaya a buscar.

«Lo tenían contenido. Eran profesionales. Lo tuvieron retenido todo el tiempo en un auto. Incluso me contó que hubo un recambio de personas. Tengo que estar agradecido de que me tocaron dos profesionales y no dos desquiciados que me lo mataban y después me lo tiraban a un zanjón», relató el hombre. Y agregó: «Me robaron 11 veces en dos años. Me cansé: voy a vivir a otro lado», confesó.