Edil admite la adicción de su hija tras una pelea en su casa con una supuesta dealer del barrio

Miriam Soledad Bohl (izq.) denunció la semana pasada a la concejal del Frente Renovador Cristina Ibarra y a su hija Bárbara de los Ángeles Díaz (der.) por lesiones, luego de una pelea en la casa de la dirigente de Morón Sur. Sin embargo, la historia daría un vuelco de 180 grados en 24 horas: Ibarra presentó pruebas de que la denunciante, en realidad, tenía amenazada a Bárbara desde que ésta habría dejado de comprarle drogas.

La edil admitió su lucha por sacar de las adicciones a su hija y al mismo tiempo se defendió de los ataques mediáticos que, afirma, radicaron en su orientación política.

La pelea fue real y tuvo lugar el sábado 25 de octubre cerca del mediodía. Bohl (32), de 7 meses de embarazo, llevó la denuncia hasta la Fiscalía 7 de Matías Rapazzo. A los dos días, un dirigente cercano a Ibarra, que a su vez milita en el Sindicato de Trabajadores Municipales (STMM), le advirtió a Un Medio que la edil había tenido un altercado con una “tranza” del barrio y que eso le podía generar un gran problema más político que legal. A 24 horas de aquel llamado, el periódico de Morón «Anticipos» publicaba la denuncia contra la concejal, con la madre de Bohl como fuente.

La historia estaba tan tergiversada que el propio director de ese medio, el Lic. Andrés Llinares, tuvo que imprimir una retractación a las 48 horas, tras una entrevista con el fiscal y con la propia edil. Sin embargo, la noticia ya se había multiplicado en agencias de Internet, sin derecho a defensa.

«Logré sacar a mi hija de las drogas y voy a dar mi vida para que no vuelva. Soy madre, ¿entendés? No estoy diciendo que mi hija no hizo nada. Estoy diciendo que quiero ayuda. A cambio se utiliza esto políticamente porque yo soy concejal massista. Pero las agresiones no las iniciamos nosotros. Sufrí todo este año la presencia de Bohl en la puerta de mi casa. La denuncié en varias oportunidades y nadie hizo algo», relató Ibarra.

Mercedes, madre de Myriam, había hecho hincapié en las lesiones ante el mismo medio: “Mi hija está bastante lastimada”, decía en Anticipos y agregó: “encima embarazada de siete meses, si le sube mucho la presión habrá que hacerle una cesárea urgente. A ella le puede agarrar un ACV y la beba, porque va a ser nena, puede morir”. El embarazo estaría fuera de peligro. La atendieron en el Hospital Morón.

Al margen de esto, la versión de Mercedes se empezó a caer en cuestión de horas. Según contó, la pelea se había suscitado por una «cadenita de oro» del hijo de Miriam, que aunque es menor habría estado de novio con Bárbara (23). En la causa, la denunciante dijo que fue a la casa de la concejala para intentar recuperar una «campera». Y según la reconstrucción que después hizo Anticipos no consta en el expediente que la concejal haya salido con un palo a golpear a nadie, tal como decía la madre de Miriam.

Ibarra contó después que había denunciado más de una vez a su denunciante por amenazas, en junio y en agosto. Y mostró un mensaje de texto de Bohl que rezaba textual: «Savias k me la re yevo a la barbi fue perdiste la elegancia mujer da gracias k sos una mujer grand pero barbi no bai» (sic).

“Estamos en medio de un conflicto entre una joven que dejó las drogas, con todo lo que eso implica, y otra que se enfureció porque perdió una clienta. Lo vergonzoso de esto, tengo que reconocerlo, porque es de hombre hacerlo, es escribir la nota antes de mirar la causa. El procedimiento profesional debería haber sido el inverso”, se rectificó Llinares.

Por su parte, el jefe del bloque massista, Martín Marinucci, aseguró que “se ha querido utilizar a la madre de Miriam con un fin político”.

“Hubo dirigentes del oficialismo que pidieron publicar una noticia que algunos medios, como Anticipos, se dieron cuenta a las 24 horas que era una información errónea. No hay una denuncia que diga que la concejal la golpeó y mucho menos con palos como se planteaba. Era una relación que mantenía la hija de al concejal con esta chica por el tema de las adicciones. Cristina viene luchando para sacar a la hija de la droga y logró recuperarla”, apuntó.

La historia penal comenzó a escribirse mucho antes que el sábado 25 de octubre. “Ibarra fue el 26 de junio fue a la Comisaría de la Mujer a pedir ayuda y no tuvo asistencia. Eso muestra la falta de eficiencia en el acompañamiento a víctimas de adicciones”, se quejó Marinucci.