Doble Homicidio de El Palomar: el acusado no declaró pero su ropa y un cuchillo lo condenan

Enrique Alcaraz, el único detenido por el secuestro de Mía (a quien encontraron sana y salva en Junín) y acusado de asesinar a su mamá Sabrina Martín y a su hermanito Ian, apenas respondió con monosílabos las preguntas personales que ayer le realizaron los fiscales de la UFI 5 de Morón.

Luego, aconsejado por la abogada oficial Juliana Oliva, no pronunció una palabra más y se negó a continuar con la indagatoria. Cuando el muchacho de 25 años cayó detenido en Junín acompañado de la nena de cinco años -desde donde pensaba ir a Santiago del Estero-, llevaba un bolso que tenía las pruebas clave que lo pueden terminar condenando: “Había ropas de ella y de él que estaban ensangrentadas. Además de un juego de llaves y un cuchillo”, detallaron los voceros.

Las manchas hemáticas que están en las ropas serán cotejadas con muestras pertenecientes a las víctimas. Por su parte, los fiscales creen que las llaves encontradas pertenecen a la casa de Murillo 484, en El Palomar, Morón, donde el asesino masacró de nueve puñaladas a Sabrina Martín, de 24 años, y de 19 puntazos a su hijo Ian, de apenas tres. Es que cuando el novio de la joven, Emanuel Lukezic llegó a esa vivienda en la madrugada del lunes, debió saltar el tapial porque las puertas estaban cerradas con llave por el asesino.

Respecto del cuchillo encontrado, coincidiría con el arma homicida. Las heridas que presentaban los cadáveres fueron producidas por una faca de doble filo liso, como la secuestrada.

Por el momento, la abogada defensora no solicitó ninguna medida, mientras que están pendientes una batería de estudios psicológicos y psiquiátricos al sospechoso. “La nena también será sometida a cámara gesell cuando los especialistas lo determinen oportuno”, contó.

De acuerdo al expediente judicial, la principal hipótesis es que los crímenes ocurrieron entre las 0:27, cuando Sabrina envió desde su celular un último mensaje de whatsapp a una amiga, y las 3:07, momento en que Lukezic llamó al 911 alertando sobre el hallazgo de los cuerpos. Los resultados de la autopsia coinciden con esa franja horaria, ya que la data de muerte de ambas víctimas fue estimada cerca de las dos.

La policía sospecha que el asesino tomó las llaves de la casa del buzón, donde Sabrina solía esconderlas, y entró a la vivienda por la puerta principal. Ese dato era conocido por Alcaraz. Una vez en el interior, el homicida habría agarrado el cuchillo de la cocina, cuya vaina quedó allí, y será comparado con la faca secuestrada al sospechoso.

Instantes después, se dirigió a la habitación del fondo donde Sabrina dormía sola: la atacó hasta matarla, aunque la joven se resistió según se desprende de las lesiones defensivas de sus dedos.

Para los investigadores, el asesino luego pasó por la cocina, abrió las llaves de gas y continuó con la faena. Fue a la segunda habitación, ubicada más adelante del pasillo que comunica los distintos ambientes, donde dormían Ian y Mía en dos camas colocadas una al lado de la otra.
Tras apuñalar al nene, cubrió su cuerpo con frazadas y habría ido al baño a limpiarse la sangre. Mientras tanto, la nena seguiría durmiendo.

Finalmente, el sospechoso armó un bolso con ropa de Mía y se la llevó en brazos.

De acuerdo con los investigadores, Alcaraz estaba enamorado de Sabrina y ella no le correspondía, y a su vez se obsesionó con la pequeña Mía, a tal punto que muchas veces la cuidaba y la llevaba a su trabajo en una carnicería de la zona. Alcaráz seguirá detenido en el Penal de Melchor Romero acusado de sustracción de menores y doble homicidio calificado por femicidio y por alevosía.

Fuente: Tiempo Argentino