Incumplido el sueño del aeropuerto comercial, la Base de Morón volvió a manos de las FFAA

Desde marzo, la ex 7° Base Aérea de Morón, la misma que en 1973 abrazó el retorno del General Perón y al año siguiente los restos de Evita, volvió a convertirse en una pista estratégica para las Fuerzas Armadas, que dieron por terminado el convenio de «uso civil compartido» de ese aeródromo.

La noticia se conoció por la queja de las empresas de instrucción de vuelo que trabajaban en la Base. Por su parte, el Instituto Nacional de Aviación Civil tuvo que aclarar que «ante reiteradas consultas respecto a un desalojo en la base de Morón, el INAC sigue funcionando con normalidad».

«Lamentablemente el desalojo es para las escuelas de vuelo que funcionan en el sector militar», sostuvo un escueto comunicado del organismo que prepara estudiantes para todo tipo de actividades aeronáuticas.

Por supuesto, no faltaron los que asociaron, en forma nada inocente, la rescisión de contrato con la mudanza de la gobernadora María Eugenia Vidal a la Base.

Es que durante la gestión kirchnerista, la Base dejó de ser un punto estratégico y de pertenencia militar. A cambio, se utilizó para mudar el Museo Aeronáutico y cada tanto, hacer muestras aéreas. El gobierno de Martín Sabbatella pensó utilizar el lugar como aeropuerto comercial, pero no estuvo ni cerca. Se encargó de reunir empresas para el Polo Aeronáutico. Mientras tanto, la Base también se usaba para otros fines más oscuros.

Sin las normas de seguridad militar de otras épocas, ni policía aeronáutica, se convirtió en una pista tristemente célebre: En 2011 los hermanos Juliá cargaron 944 kgs de cocaína hasta España, cuyas autoridades descubrieron la maniobra. Pero no era la primera. En febrero de 2005 Néstor Kirchner echó a 16 brigadieres tras revelarse un primer envío de 60 kilos de la misma sustancia a ese país, pero en un vuelo de Southern Winds.

Las empresas radicadas en la Base contaban con 30 aviones y un centenar de empleados. Hasta que fueron notificadas el 11 de marzo, por nota de la FA, del fin del «Convenio de Uso Compartido de Instalaciones del Aeródromo Público» que sellaron cinco años atrás. El Jefe de la Base, Comodoro Elio Godoy Icasatti, las instó a abandonar las oficinas que usan, algunas de ellas desde 2006, cuando las mudaron desde Don Torcuato.

«….por razones de seguridad operativa de esta Unidad Militar, a partir del 01 de marzo de 2016 el uso de la Plataforma Principal será utilizada exclusivamente por la Fuerza Aérea», explicó la nota oficial.

Durante la desarticulación de la Base como punto estratégico de Defensa, los gobiernos de Cristina y de Lucas Ghi avanzaron también en la edificación de viviendas del Plan Procrear. A pesar de que la FA había desaconsejado la radicación de familias, el HCD lo aprobó por amplia mayoría.

Así se fueron loteando terrenos fiscales para uso discrecional de la gestión de turno. Ni si quiera se utilizó la pista cuando en 2010 se cerró temporalmente el Aeroparque Jorge Newbery por obras: los vuelos fueron desviados a la 1ra Base Aérea, ubicada a unos pocos kilómetros, en El Palomar.

Desprivatizado (aunque nunca tuvo la explotación comercial prometida a niveles industriales), el aeródromo volvió ahora a manos militares. «Es una problemática que viene de años y recién ahora se terminó de resolver jurídicamente», expresaron en el Edificio Cóndor.

«No les corresponde ocupar un espacio militar. Pero alguien los habilitó», añadieron fuentes del sector. Lo afectados tenían un convenio de cinco años de antigüedad y algunas de sus empresas operan allí hace una década.

A pesar de cierta preocupación inicial, las escuelas no se irían muy lejos. Del otro lado de la pista, compartida, funciona la parte civil de la Base, controlada por la Administración Nacional de Aviación Civil. Allí operan otros 17 instructores. «La ANAC se encuentra en tratativas para estudiar alternativas de reubicación dentro del área civil del aeródromo», prometió el Jefe de Relaciones Institucionales del organismo, Fernando Nocito.