El gasista confirmó a la Justicia que la escuela de Moreno tenía problemas con la conexión de gas

La Fiscalía General de Moreno confirmó que la explosión ocurrida ayer en la escuela Primaria N° 49, que dejó dos muertos, se produjo por un escape de gas. Y ratificó que el miércoles pasado un gasista matriculado verificó las instalaciones, aunque el problema persistió el jueves.

Mientras tantos, hoy siguen las marchas por la vicedirectora Sandra Calamaro y el auxiliar Rubén Rodríguez, quien se desempeñaba como portero. El titular de SUTEBA, Roberto Baradel, afirmó que «entre el 30% y 40% de las escuelas de la Provincia tienen algún problema».

Sin embargo, la Justicia le tomó declaración al profesional enviado a la escuela por un Consejo Escolar que desde el año pasado estaba intervenido por las sospechas de corrupción en el gastos de los fondos que enviaba la Provincia para obras. Hasta entonces lo manejaba el FPV. Y en marzo firmaron un convenio entre el interventor y el intendente K Walter Festa, para «garantizar la seguridad» de las escuelas.

El gasista le dijo a la Fiscalía que había concurrido al establecimiento por las denuncias, pero que no tenía nada firmado. Que había una conexión «irregular». Y que en la mañana del jueves, antes de la explosión, la vicedirectora lo llamó porque el olor persistía. La escuela funcionaba con gas envasado, como la mitad de Moreno, un distrito donde el peronismo es una máquina de ganar elecciones.

Para todos los bonaerenses, y también para mí, estos son días de duelo por el fallecimiento de Sandra y Rubén en la…

Posted by María Eugenia Vidal on Friday, August 3, 2018

Las manifestaciones de la oposición apuntaron a las responsabilidades políticas. «El neoliberalismo también mata», reza uno de los carteles contra «el ajuste». El ministro de Educación bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny, dijo que «no es momento para politizar la situación».

«Nada mitiga el dolor de estos hechos, pero no hay una denuncia en la Provincia de Buenos Aires; igualmente nos pusimos a disposición de la Justicia y todos nuestros equipos están trabajando en la escuela para la contención de los alumnos y la comunidad de la escuela», afirmó.

Ayer, su viceministro fue expulsado de la puerta de la escuela cuando se acercó. Los consejeros borrados. El gremio denuncia, pero no ejecuta.

«Hay edificios que no se han mantenido por décadas; nosotros estamos con cifras récord de inversión en infraestructura», dijo ayer Zinny, a quien hoy le piden la renuncia. Y señaló que a la escuela de Moreno había ido un gasista el día anterior a la tragedia, enviado por el Consejo Escolar intervenido por Cambiemos. No obstante, el ministro afirmó que «Creemos que no es momento para politizar esta situación».

Los velatorios de la vicedirectora y el portero de la escuela situada en Davaine y Félix Roldán, se realizaron por separado en dos casas de sepelios de ese distrito del centro oeste del conurbano bonaerense. En la escuela montaron una carpa para que funcione el comedor que alimenta a los alumnos, ante un edificio cerrado por la explosión y de duelo. El estado de emergencia no es nuevo. La tragedia era evitable e igual de previsible.

Cientos de personas pasaron entre el jueves por la noche y el viernes por la mañana por la casa velatoria donde despidieron los restos de Sandra Calamano, donde se vivieron muestras de desgarrador dolor.

«Se murió por los chicos. Fue a la escuela porque no quería que los pibes se quedaran sin comer, les estaba por preparar el desayuno», afirmó Débora, una maestra compañera de Sandra.

«Sandra vivía para el colegio. Nuestra escuela es una familia. Pasamos ocho horas acá. No es justo que digan que tenemos de prisioneros a los chicos, que nos hagan trabajar en estas condiciones. No tenemos materiales, no hay nada. Hasta para comprar el pan ponemos plata. No tenemos tizas, no tenemos nada», se lamentó Marcela, una docente de la escuela.

Por su parte, el director de la escuela dijo que el día anterior a que él dejara de ir a la escuela -en abril de este año- estaban sin comedor por una pérdida de gas en la cocina y dando clases sólo media jornada.

«Se hacían notas día por medio denunciando la situación. Tardaban una semana hasta que venían a revisar. Es una vergüenza. Ninguna escuela de la Provincia está en condiciones de dar clases. Tengo 30 años de antigüedad en el sistema. A mí no me la van a venir a contar», dijo.