La UNAHUR se suma al reclamo de fondos y convoca a un «abrazo» simbólico

La comunidad de la Universidad de Hurlingham, la última en inaugurarse bajo la gestión kirchnerista, realizará un abrazo simbólico al edificio en respaldo a la lucha paritaria del sector docente terciario y ante el supuesto recorte de fondos, que en los últimos años se duplicó.

El viernes pasado terminó el paro en las 57 universidades nacionales y en los 87 colegios preuniversitarios del país. Y preparan una marcha masiva para el 30 de agosto desde Congreso hacia el Ministerio de Educación nacional.

El Gobierno convocó a a «continuar con el diálogo» luego de que, según informó oficialmente, «cinco de los seis sindicatos que nuclean a los docentes universitarios ya no se encuentran con medidas de fuerza».

El lunes se volverán a reunir las autoridades ministeriales y los dirigentes de los seis sindicatos universitarios -Conadu, Conadu Histórica, FEDUN, CTERA, UDA y FAGDUT.

La última propuesta fue un aumento salarial del 10,8% en el período de marzo hasta agosto y volver a negociar. El tope es 15%, pero este lunes habrá una nueva oferta. Los gremios piden un incremento de entre 25 y 30% más una cláusula gatillo de ajuste automático contra inflación.

Después del rechazo, el Gobierno anunció un adelanto a cuenta de futuros aumentos del 5,8%, que se suma a otro 5% que depositaron en mayo.

Un 12% del presupuesto de las universidades se destina a gastos corrientes para mantener el funcionamiento. La mayor parte va a los salarios. «Esto no es una paritaria», dicen en el Ministerio, aunque pague los sueldos, debido a que cada casa de Altos Estudios tiene autonomía.

Algunos establecimientos denuncian atrasos en el giro de los fondos. «A mediados de julio se pagó la mitad de la cuota de febrero, marzo, abril y mayo. Lo que no hemos recibido fue un aumento vinculado a la inflación. Estamos recibiendo ahora un presupuesto votado en septiembre del año pasado y estamos pagando luz, gas, computadoras, reactivos, papel y libros con precios de agosto de 2018″, remarcó Jaime Perczyk, rector de la Universidad de Hurlingham y vicepresidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

«Es cierto que en un momento se atrasó parcialmente, pero hoy estamos en un momento casi histórico. No hay atrasos en el envío de esas remesas e incluso mejoró la calidad de las transferencias, que dejaron de ser discrecionales y de estar sujetas a alineamientos políticos», afirmó un asesor de Alejandro Finocchiaro, el ministro de Educación.

El 18 de junio se reunieron los rectores del CIN con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y las autoridades de Educación. Allí recibieron el compromiso de que se iba a revisar el estado de las obras que quedaron suspendidas en las distintas sedes universitarias.

«Todavía no recibimos respuesta sobre los planes de infraestructura. Las que están en marcha siguen, algunas sin problemas, otras con algún inconveniente. Pero todas las obras licitadas, adjudicadas y contratadas sin inicio se suspendieron. Esos son más de 4 mil millones de pesos de recorte», aseguró Perczyk.

El Gobierno decidió «priorizar otras áreas más necesarias porque no hay universidades en riesgo edilicio». Por eso, optó por darle continuidad a las obras que estaban comenzadas y frenar las que estaban por iniciar. Los rectores, de igual modo, aguardan respuestas.

Hay una cuenta que hace el oficialismo. Consideran que en los tres años de gestión le ganaron un 9% a la inflación. En 2015, el presupuesto era de 51 mil millones de pesos y ahora son 103 mil millones. «Eso da un aumento del 104% versus un 95% de la inflación acumulada».

Los rectores, por su parte, hacen otra cuenta. Llevan el presupuesto a dólares y lo ajustan a la devaluación. Entonces, los 100 mil millones de pesos que antes eran 5 mil millones de dólares, ahora equivalen a 3,3 mil millones, afirman.

El CIN ya elevó una propuesta de 133 mil millones de pesos sin incluir los aumentos salariales, «que deberán estar en línea con la inflación». El 14 de septiembre el Ejecutivo enviará al Congreso el proyecto de presupuesto y, por la coyuntura, se espera un debate acalorado.

Una de las cuestiones que surgió en el medio de la negociación salarial fue la cantidad de docentes por estudiante en las universidades. Según cifras oficiales, el promedio del sistema hoy es 8,82 alumnos por docente. «Es decir, está en condiciones de recibir tres veces la matrícula actual sin tener que aumentar su planta docente. Y si lo hiciera, tendría en promedio aulas de 30 alumnos», machacan.

Según Perczyk, es un cálculo que pretende confundir. «No se calcula como en una escuela. Acá tenés profesores titulares, ayudantes, jefes de trabajos prácticos. Cuando vos juntás todos, ¿por cuánto dividís por alumno? Aparte, cuando nos ponemos de acuerdo, ¿ya no hay más demasiados docentes por alumno?», señaló.

Desde la UBA aportaron a Infobae un cálculo con fuentes oficiales. Contabilizando «cargos full-time equivalentes», las universidades nacionales tienen un profesor cada 22 alumnos, la UBA sola tiene uno cada 30 y las privadas uno cada 11. La proporción es menor a la de países desarrollados como Estados Unidos (uno cada 10) o Alemania (uno cada 12).