Paro y piquetes: La CGT exigió un «Plan B» y la Izquierda imagina un paro de 48hs y una «asamblea constituyente»

El delegado del Ramal Sarmiento Rubén «Pollo» Sobrero (izq. Soc) y la diputada Romina del Pla (PO, SUTEBA La Matanza) encabezaron el piquete en Acceso Oeste, en el marco del paro activo planteado por la corriente gremial combativa que integran delegados y partidos de izquierda. Cuestionaron al Gobierno, al FMI, aunque también a la CGT.

Para Sobrero, esta «es la peor conducción de la historia del movimiento obrero», por lo que se diferenció de la huelga sin movilización. Hoy, se mantuvo al frente de una columna integrada por el Polo Obrero, Barrios de Pie, PTS, MST, PO y otras organizaciones sociales y de izquierda, en la subida a la Autopista (mano a Capital), altura Posadas.

La comitiva no pudo interrumpir el tránsito rápido, debido a un operativo de Gendarmería que se lo impidió. A las 9 desconcentraron y fueron a realizar un acto frente al Hospital, que abrió sus puertas (no paró ATE Morón) pero vio poca gente.

«Lo importante es que hemos logrado esta jornada. Sale a pesar de la CGT. No quería esto, sino seguir sentada frente al Gobierno. Lo fuimos construyendo con los reclamos que acompañamos: Télam, Posadas, lo de Santiago. Pero el Gobierno va a seguir con esta política económica. Así que tenemos que preparar un paro de 48 horas con movilización. Y los dirigentes que no se sumen quedarán como los grandes traidores de la historia», declaró Sobrero hoy.

Por su parte, Del Pla consideró que hay que buscar una salida al Gobierno de Macri. Y hasta le dobló la apuesta al secretario de ATE Autónoma Pablo Micheli: «No queremos que venga un Duhalde o un kirchner. El gobierno debería irse y se reemplazado por una Asamblea constituyente que tome medidas de emergencia al servicio de la clase trabajadora».

A esa hora de la mañana, recién empezaba a trascender la renuncia de Nicolás Caputo al frente del Banco Central, lo que alimentó especulaciones sobre el rumbo económico y el acuerdo con el FMI. Al mismo tiempo, la CGT salía a marcar la cancha. «Si no hay plan B, tampoco va a haber tregua el movimiento sindical», advirtió Juan Carlos Schmidt.