abrazo simbolico en el hospital Posadas en rechazo a los despidos

Despidos e internas gremiales afectan la atención y las internaciones en un Hospital Posadas en estado de guerra

La desafectación de 54 profesionales no sólo causó ruido, sino que ya empezó a resentir la atención en el Hospital Alejandro Posadas. Según la Asociación de Médicos, por el ajuste en personal. Según el directorio y referentes de ATE Morón, por la actitud corporativa de un sector que como nunca antes se ha visto rigurosamente controlado en su labor.

Al reclamo de la CICOP, que convocó a una marcha para el jueves en reclamo de paritarias en la órbita provincial y de paso en el Posadas también, se sumaron las rondas de los médicos residentes. La semana última unos 50 jefes de servicio participaron de un spot en contra los despidos. El conflicto, según explicó el secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, se suscitó por la activación en marzo de un sistema de datos biométricos que controló el horario de los empleados.

Pero las sanciones llegaron el mes pasado y bajo la forma de telegramas de despidos. Hay rondas los miércoles, pero asambleas o protestas casi a diario. A eso hay que sumarle denuncias cruzadas por aprietes, amenazas e interacción con pacientes que quedan a veces a la deriva. «Los médicos están frenando las internaciones», describía anoche un empleado.

La escenas se repiten. El viernes, la jefe del servicio de Psiquiatría, Gisela Mannoia, volvió a pegar un cartel en la puerta de su sector que indicaba que la atención quedaba suspendida por falta de personal. Según la denuncia que presentó ese mismo día en una Fiscalía de Morón, personal de seguridad la intimó a quitar esa nota y a ponerse a trabajar.

La denuncia por los delitos de «amenaza coactiva» fue contra Gustavo Javier Bahut, Supervisor de Vigilanci; y Federico Boto, Jefe de Seguridad. La noticia fue replicada por sectores de izquierda, que apuntó contra el Directorio y también contra el secretario de ATE Morón, Darío Silva, quien pregona que es «prioridad mantener la atención del nosocomio».

«Lo que pesa es que habían fusionado Psiquiatría con Psicología y Mannoia manejaba todo, aunque en psiquiatría daban tres turnos por semana nada más. Como se enteró de que iban a separar los sectores, hace unos 25 días, entró al área de Psicología insultado y diciendo que los iba a matar a todos. Y dijo que yo se las iba a pagar», relató Darío Silva, jefe de ATE local (quien viene de ser reelecto en la interna de la CTA Autónoma, por sobre el kirchnerismo y la izquierda).

De acuerdo a esta versión, el sector de psiquiatría tiene profesionales: «Que no quieran atender, es otra cuestión. Manoia se tiene que hacer cargo de las mentiras que dice, porque le indicaron que no podía pegar carteles y ella realizó un acto. Dice que la agredieron, pero fabula de una manera excepcional. Lo va a tener que aclarar en la Justicia».

«Hay sectores que están enfrentados con nosotros pero que no sacan votos. Para nosotros que el Hospital funcione es nuestra prioridad. Si no estamos de acuerdo con alguna cuestión la discutimos», explicó el secretario de ATE Morón.

Por su parte, desde la Agrupación Marrón (de izquierda) llamaban «a rodear de solidaridad al Hospital y sus trabajadores amenazados, sumándose a la campaña en defensa de la salud pública y contra los despidos. Hacemos responsable a las autoridades del Hospital y al Gobierno nacional de la integridad de todos los trabajadores», se indicó.

NOTA DE OPINIÓNPor Aldo Daniel BlejmanLa verdad… es que no soy un modelo a seguir ni ejemplo de los usos y…

Posted by ATE Morón Oficial on Saturday, September 29, 2018

 

La batalla gremial y política se vive adentro del nosocomio y en las redes. El neurocirujano Martín Acosta fue despedido el 22 de agosto. Redactó en su perfil de Facebook que una joven ingresó el 24 por la noche con un «aneurisma cerebral». Si bien estaba lúcida, llegó a estar en coma. La salvaron en el Hospital «El Cruce», de acuerdo a su relato.

El Directorio negó un «vaciamiento» y un ajuste presupuestario. Pero la presión es cada vez más fuerte. «Lo que pasa es que los médicos no quieren trabajar las 120 horas que les corresponde. A todos los sectores los controlaron con el sistema de datos biométricos. Pero el problema fue cuando los tocaron a los médicos, que eran intocables», insisten en ATE.