Mientras vigilaba la posible detención de Pablo, Hugo Moyano sumó a intendentes a la marcha a Luján del sábado

En medio de la batalla judicial que amenaza con destruir el imperio construido durante los últimos 20 años, el líder camionero Hugo Moyano reunió este martes a intendentes del PJ de la Provincia para sumarlos a la marcha «por la Paz, pan y trabajo», de este sábado a Luján.

Mientras militantes del gremio marchaban en Capital por Pablo, secretario del Sindicato imputado por su presunta participación en los negocios de la barra de Independiente, Ricardo Pignanelli recibía en la sede de SMATA, a Sergio Palazzo (de La Bancaria) y a dirigentes del PJ.

Pasaron los intendentes de Hurlingham, Juan Zabaleta; San Martín, Gabriel Katopodis; Ituzaingó, Alberto Descalzo; y La Matanza, Verónica Magario, entre otros. También estuvo el ex candidato a gobernador Julián Domínguez y el jefe comunal de Lomas, Martín Insaurralde.

La movida vino a ratificar la alianza entre el moyanismo y el kirchnerismo bonaerense, que por ahora no se termina de desasociar del PJ: es más, se vuelven a unir bajo un manto de necesidades mutuas. Moyano y Cristina necesitan fuerza política para evitar que la Justicia les caiga encima. Es decir vayan presos. A su vez precisan de la estructura territorial. Los caciques del PJ jugarán con el candidato con más votos.

Peleados o no, todos tienen motivos para ir contra el Gobierno. Hoy fue Pablo Moyano, de viaje por los Emiratos Árabes por las dudas, el que vio cómo la presión política daba sus frutos: El juez Carzoglio rechazó el pedido de detención solicitado el viernes por un fiscal de Lomas.