Moyano y los intendentes del PJ movilizaron a Luján, con la venia del Arzobispo Radrizzani

El arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, fue el único orador en la misa organizada por el camionero Hugo Moyano en Luján, hasta donde se movilizaron unas 80 mil personas, a manos de gremios que le responden y los intendentes del PJ, bajo el lema  «paz, pan y trabajo».

En el marco de la nueva alianza entre los clanes Moyano y Kirchner (en serios problemas judiciales) y los intendentes del GBA, acudieron referentes afines a uno o a otro sector, como ser Sergio Palazzo, Ricardo Pignanelli, Hugo Yasky, Roberto Baradel y el diputado K Walter Correa.

«Es una movilización distinta a la que estamos acostumbrados todos los días. La Iglesia dio un mensaje a los trabajadores en esta situación tan delicada que están viviendo millones de argentinos con un modelo económico que sigue excluyendo. Ojalá que la homilía sea escuchada por el Presidente y dé respuesta a los problemas de la gente», subrayó Pablo Moyano, imputado en causa de los barras de Independiente.

El dirigente opositor señaló que se trató de «un discurso muy fuerte en lo político, porque la Iglesia sigue estando al lado de los que más sufren».

Frente a la tradicional Basílica de Luján, cuya Virgen es Patrona de la Argentina, Radrizzani fue el encargado de ponerle voz a la jornada religioso-sindical de la que participaron más de 50 mil personas.

«Nuestro pueblo debe ser artífice de su propio destino y no quiere tutelajes, ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quiere que su cultura, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean siempre respetadas», sostuvo el monseñor, en una alusión al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En su homilía, el prelado envió un mensaje al Gobierno y remarcó que «hay que reconocer que ninguno de los problemas se puede resolver sin la interacción entre el Estado y el pueblo».

«Si realmente queremos un cambio positivo tenemos que asumir humildemente nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es nunca sinónimo de imposición. El futuro de la Nación no está únicamente en manos de los dirigentes: está fundamentalmente en manos de nuestro pueblo, en su capacidad de organizarse para lograr este proceso de auténtico cambio», añadió.

Ante la atenta mirada y escucha de sindicalistas, legisladores e intendentes del PJ, el arzobispo de Mercedes-Luján concluyó sus palabras citando al papa Francisco: «No nos dejemos robar el entusiasmo. No nos dejemos robar la esperanza. No nos dejemos robar la alegría permanente. No nos dejemos robar la comunidad».

Antes de finalizar la misa ecuménica y tras cantar fuera de micrófono «Patria sí, colonia no» a tono con el público, Radrizzani destacó la masiva convocatoria: «Es un hormiguero de gente, dicen que están cerca de 800 mil personas, llegamos casi al millón».

El diputado Fernando Espinoza destacó que «ahora más que nunca están vigentes las palabras del Papa Francisco, quien nos remarca todo el tiempo que el trabajo es sagrado, que el trabajo es la dignidad del se humano. A eso vinimos hasta la casa de Nuestra Señora de Luján, a pedirle a la patrona de todos los argentinos que el Gobierno entienda de una vez por todas que el trabajo es sagrado».

Algunos de los dirigentes opositores que estuvieron presentes fueron los diputados nacionales Daniel Scioli, Eduardo «Wado» De Pedro, Felipe Solá, Daniel Arroyo y Fernando Espinoza; y los jefes comunales de los partidos bonaerenses de Merlo, Gustavo Menéndez; de Ituzaingó, Alberto Descalzo; de La Matanza, Verónica Magario; de San Martín, Gabriel Katopodis, y de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini; entre otros.

«Los dirigentes queremos que haya paz, pan y trabajo, que no son temas menores. Y de esto se sale en el 2019 a través de la democracia y hay que prepararse para que este Gobierno llegue con muletas, pero que llegue al 10 de diciembre del año que viene y nosotros trabajar para tener una propuesta superadora», manifestó Descalzó, quien destacó la «agenda en común» que tienen los intendentes con los gremios.