Un ataque vandálico incendió y afectó el interior de la ex RIBA, aunque no afectaría la marcha de las causas

El chalet donde funcionara la Regional de Inteligencia de la Fuerza Aérea (ex RIBA) durante la última Dictadura Militar sufrió este mediodía un incendio que afectó parte de su interior. De acuerdo a un comunicado difundido en Twitter por el Municipio de Morón, que tiene la tenencia de ese espacio preservado desde 2017 como «sitio histórico de la Memoria», se trató de un hecho de vandalismo repudiable.

El Gobierno municipal lo tomó así e informó que fueron afectadas por el fuego dos habitaciones. Se «quemaron documentos, rompieron vidrios y materiales de trabajo», comunicó. En el lugar había algunos recortes de diarios y revistas de la época, aunque de acuerdo a fuentes extraoficiales no se perdió nada que afecte causas judiciales.

El espacio, ubicado en la esquina de Entre Ríos y San Martín, en Morón, fue entregado al Municipio en 2007, aunque nunca le encontraron un uso. Recién en julio de 2017 la Secretaría de DDHH cumplió con la ley de Lugares Históricos y la señalización debida en la entrada.

La ex RIBA funcionaba como centro de comunicaciones y en el altillo todavía tiene máquinas de aquella época. Desde el piso superior se puede ver hacia las dos esquinas, es decir que era un punto estratégico. La Fuera Aérea había unido para eso dos casas diferentes.

La Justicia, en tanto, fue confirmando las sospechas que había sobre su uso represivo. En noviembre de 2016 el ex jefe de la Fuerza Aérea Omar Graffigna y otros dos ex militares que estaban acusados por la desaparición de José Pérez Rojo y de Patricia Roisinblit recibieron su condena.

La abuela de la chica, Rosa Roisinblit, llegó a conocer el interior de la ex RIBA, en 2007, por donde se cree que pasaron sus familiares desaparecidos.

Su nieto, recuperado, exigió investigar lo ocurrido al tiempo que pidió señalizar el lugar, cuando empezaba a correr mas especulación política que información real.

El sabbatellismo se sumó a los repudios, pero argumentó que «se perdió documentación de valor histórico». El sitio estaba casi intacto esta década pero más por decisiones (o abandono) políticos que por la trascendencia de sus pertenencias. Sirvió a las causas de DDHH para realizar inspecciones oculares, es cierto. Pero la destrucción de la ex Mansión Seré no impidió que se juzgaran a los responsables de la represión.