Deportivo Morón: Meyer presentó su renuncia y ahora buscan que un grupo de socios con billetera pongan la cara

Esta vez no amagó. Los resultados, pero sobre todo la presión opositora, como la falta de respaldo en la dirigencia, lograron que Alberto Meyer, el presidente del frustrado ascenso en 2006 y del campeonato metropolitano de 2017, presentara hoy la renuncia en el Deportivo Morón. Sólo falta que se haga oficial. Otros dirigentes se irán a fin de mes.

Consultado por este medio, Meyer aseguró que «todavía no es oficial», pero fuentes del club ya lo confirmaron. De acuerdo a rumores, están buscando un sucesor. Tras el ascenso, el presidente buscó sociedades para contener el proyecto. Labbozzetta aseguraba un apellido tradicional del club y el vice segundo, JC. Pini, cierto respaldo político y sindical. Asumieron hace apenas un año, sin dificultades en las urnas, gracias a las mieles de los éxitos alcanzados entonces.

«Es momento de apoyar, de bancar y de estar juntos acompañando al plantel, luego vendrán los análisis profundos, ahora lo primero es Morón en el Nacional», posteó Pini esta mañana, cuando las cartas estaban echadas. Sin embargo, el dirigente camionero no estaría dispuesto a seguir solo. Sectores partidarios creen que se convocará a un grupo de notables con respaldo económico para afrontar el receso y el año que viene. Por ahora sigue Labbozzetta. El secretario técnico del club, Angel Moretto, adelantó que se irá cuando termine el campeonato. También por este desgaste.

Todo se precipitó con la salida de la dupla Méndez-Pico y la caída en la tabla de los promedios. Esta semana el club informó que había arreglado la incorporación de JP Pumpido y hora después lo bajó. Síntoma de que la empresa no funciona.

Meyer volvió al club en 2016, para hacerse cargo de una crisis general (le habían cortado la luz). Pero tras el ascenso ya había síntomas de cansancio. No poder cobrar la cuota societaria que consideraba necesaria casi lo hace pegar el portazo.

Su capacidad de generar ingresos es directamente opuesta a la de administrar políticamente la institución, que tiene varias generaciones adoctrinadas en otros modelos que ciertamente fracasaron. Meyer es un hombre de campo y de empresa.