Por supuesta adulteración de naftas cierran una Axion de Haedo, vinculada a la mafia italiana de lavado de activos

La Justicia Federal cerró hoy una estación de servicio ubicada en Perón y Derqui, Haedo, por el supuesto delito de adulteración de nafta, cuyos dueños serían parte de una banda ligada a la mafia italiana y que fue desbaratada esta semana en el marco de una investigación de lavado de dinero que terminó con doce personas detenidas y 38 allanamientos en Ciudad y Provincia, en los que se incautaron autos de lujo.

La noticia del cierre de la estación Axion se conoció a través del sindicatos de Estaciones de Servicio, que salió a pedir por las fuentes de trabajo suspendidas. El gremio y los empleados tomaron la estación en reclamo del pago de sueldos y a la espera de que la Justicia se ponga en contacto (habrán de testificar) para resolver su conflicto.

La marca ni siquiera es nombrada por los grandes medios de comunicación. Aunque sí trascendieron los principales integrantes de la banda, que son investigados desde hace al menos 15 años: Diego Di Sipio, Norberto Fernando Blanco y Lilia Di Sipio

La causa se inició en marzo pasado, a raíz de un reporte sospechoso emitido por la Unidad de Investigación Financiera debido a la compra de dos propiedades.

Por este motivo, la Fiscalía Federal 1 de Morón -en la actualidad a cargo de Santiago Marquevich- ordenó investigar a un hombre con presuntos vínculos con una organización mafiosa italiana, cuyos miembros fueron condenados por tráfico de estupefacientes en Italia por la Fiscalía Antimafia de Trento y por lavado de activos de origen ilícito en Valencia, España.

Tras la pesquisa iniciada por los Agentes Federales del Departamento Unidad Investigativa Contra la Corrupción de la Policía Federal Argentina, se pudieron identificar los eslabones de un clan familiar que operaba en el país y se comprobó la compra de inmuebles, autos de alta gama, motocicletas y lanchas, aparentemente con dinero proveniente de la comercialización de drogas en Argentina y el exterior.

Por su parte, los investigadores también determinaron que uno de los socios de la organización criminal era propietario de varias estaciones de servicio en las que adulteraba gasoil y por vía de un by pass sustraía gas natural para posteriormente comercializarlo a precio de mercado sin que quedara registro en el medidor, informaron fuentes policiales.

A partir de las pruebas recolectadas, el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional 3 de Morón, a cargo de Pablo Barral, ordenó 38 allanamientos que se llevaron a cabo en Puerto Madero, en barrios privados de la zona oeste y norte del Conurbano y en la ciudad de Zárate.

Como resultado de los procedimientos, fueron detenidas doce personas -nueve hombres y tres mujeres- acusadas de integrar la banda y se secuestraron autos y motos de alta gama y de colección; una lancha; joyas; cerca de 3.470.000 de pesos en efectivo; 36.800 dólares; elementos informáticos y de comunicación.

De los 12 detenidos cuatro son miembros del clan Blanco-Di Sipio: Gonzalo Fernando María (34), el hijo menor de Norberto y Lilia, con un pasado como corredor en el TC Pista Mouras; la propia Lilia (76); Paola Alejandra Pérez (47), viuda de Rodrigo Blanco Di Sipio, y Diego Alejandro Di Sipio (43), primo de Gonzalo y Rodrigo, además de uno de los principales nexos con el tráfico de cocaína en España e Italia.

Barral también tenía planeado detener a Norberto Blanco -padre de Gonzalo y Rodrigo-, pero el hombre murió en enero pasado, a los 77 años.

En la zona oeste del Conurbano, principalmente Ramos Mejía y Haedo, los Blanco-Di Sipio son personajes conocidos desde hace por lo menos dos décadas. «Pero no estamos hablando de marginales, ojo. Son una familia de clase media dedicada al tráfico de drogas», describió a Clarín una fuente del caso.

Uno de los primeros antecedentes del clan data de 2002. Ese año el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de San Martín condenó a Rodrigo Blanco Di Sipio a 12 años de prisión por comercio de estupefacientes agravado y falsificación de documento de identidad.

En la misma sentencia -que remitía a un caso de diciembre de 1999- le impusieron seis años y seis meses de prisión a su esposa, Paola Alejandra Suárez, a la que consideraron «coautora».

Tras de la muerte de Rodrigo en 2009 fue su viuda, Paola, la que lo sucedió en el control de sus negocios. Y al menos en parte de ellos la mujer se asoció con el hermano menor de su difunto esposo, Gonzalo Blanco Di Sipio (sin antecedentes por drogas). Juntos invirtieron en dos estaciones de servicio y también en propiedades que blanquearon en 2016 beneficiándose de la Ley 27.260 de Sinceramiento Fiscal impulsada por el presidente Mauricio Macri.

Otro miembro importante del clan que colaboró en la prosperidad del grupo fue Diego Alejandro Di Sipio (hijo de un hermano de Lilia, ya fallecido). Diego es un hombre con vasta experiencia en el tráfico de cocaína.​

En enero de 2008 su nombre llegó a los diarios luego de ser detenido en Haedo, imputado por la Fiscalía Antimafia de Trento de ser uno de los cabecillas de una banda que enviaba droga a Italia en asociación con la Ndrangheta, la mafia calabresa. En la misma causa se llegó a acusar a su tío Norberto Blanco, quien ya había tenido una condena en Argentina: el TOC 5 de San Martín le dio 5 años en 2002 por almacenamiento de estupefacientes.

Aunque tanto Diego como su tío terminaron zafando de esa acusación en Italia, a Diego en 2015 la Justicia española lo procesó por casos muy parecidos junto a sus hermanos Fabián, Sergio y Gustavo.

A todos se los acusó de «desarrollar una intensa actividad delictiva vinculada al tráfico de drogas entre España, Italia y Argentina durante la primera década de los 2000», según palabras del fiscal provincial de Barcelona Roberto Valverde Megias.

Durante el último año, los principales personajes de esta historia fueron escuchados por la Justicia federal de Morón. En la causa no hay indicios de que siguieran traficando cocaína. Al parecer, los Blanco-Di Sipio habían decidido comenzar a disfrutar de sus ganancias.