Tras el incidente con un avión de Flybondi, el Gobierno refuerza controles y Aeronáuticos pide una «auditoría»

La Asociación del Personal Técnico Aeronáutico APTA vuelve a meter presión sobre la empresa low cost emblema del macrismo, Flybondi, que tiene sindicato propio. Esta pidió a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) una urgente auditoría técnica integral, para saber si son seguros sus aviones y el servicio.

La nota está dirigida a la Lic. Paula Tamburelli, titular del organismo de contralor estatal, con copia al ministro de Transporte, Mario Meoni; al de Turismo, Matías Lammens; y al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

La firma el Secretario de APTA, Ricardo Cirielli, bajo la sospecha de que «no se están cumpliendo normas de seguridad aérea, ni exigiendo el cumplimiento, como sí se hace con otras empresas aéreas. Registrándose desde su puesta en marcha, durante 2018 miles de incidentes por deficiencias técnicas».

Esto se aceleró por una aterrizaje de emergencia en Ezeiza, días atrás. Y está en línea con el pedido de una abogada ligada al gremio aeronáutico que pidió a la Justicia directamente el cierre del Aeropuerto de El Palomar. El ministro Meoni dijo el mes pasado que a su criterio no había motivos para cerrar la terminal o suprimir a las aerolíneas low cost, quienes tienen derechos adquiridos y continúan su plan de inversión.

Tras el incidente, la empresa aérea Flybondi emitió un duro comunicado después de que realizó una «readecuación en toda la programación» por contar con un avión menos durante cinco días consecutivos y salió al cruce del ministro Mario Meoni, quien -dijo- «tiene un desconocimiento del segmento low cost».

La empresa no contó con ese avión después de que esa unidad -un Boeing 737 800 NG matrícula HQY- tuviera una falla en el indicador de temperatura y debiera aterrizar en Ezeiza (había salido de El Palomar) el 2 de este mes. Quedó demorada por la Justicia.

«La afectación de la operación generó cancelaciones y demoras en los vuelos, lo que tuvo un impacto muy negativo en nuestros pasajeros aun cuando pudiéramos reubicarlos en los vuelos siguientes, u ofrecerles las alternativas de dejar el ticket abierto por un año o la devolución del dinero», describe la compañía.

Respecto del aterrizaje de emergencia, apunta que la decisión tomada por la tripulación «da cuenta del correcto accionar y de la exhaustiva aplicación del protocolo de seguridad operacional» que se activa para estos casos.

Explica que los organismos que se entregó toda la información requerida por los organismos que regulan la industria aeronáutica -la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC) y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC)- y se hizo la revisión técnica necesaria para que la aeronave «pudiera estar operativa cuanto antes, pero la aerolínea no pudo disponer del avión durante más de cinco días consecutivos».

El jueves otro avión de la compañía registró una «novedad técnica» que obligó a cancelar dos vuelos hacia y desde Rosario a Salta e Iguazú, respectivamente.

La empresa, en el comunicado, sostiene su «preocupación» por las declaraciones del ministro de Transporte Mario Meoni: «No solo dan cuenta de un desconocimiento del segmento low cost sino también de que tanto en Argentina como en el resto de los países donde existen aerolíneas de estas categorías, ser low cost no implica bajar costos en cuestiones absolutamente primordiales como lo son la seguridad operacional y el mantenimiento adecuado de las aeronaves».
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Meoni, en declaraciones a El Destape Radio, anticipó que el control, que originalmente afectó al avión que sufrió el problema técnico, se extendería al resto de las aeronaves, aunque aclaró que «no pueden interrumpir los vuelos de Flybondi hasta que no haya riesgo operacional».

Y agregó: «Las low cost tienen las dificultades de bajar costos, con lo cual la capacidad operacional está en riesgo y en el caso de Flybondi además hay que tener en cuenta la antigüedad de las aeronaves».

«Para Flybondi, la seguridad de sus empleados y de sus pasajeros no es un valor intangible, no es negociable -agrega el comunicado- Asimismo, la antigüedad de una flota tampoco es un factor que esté directamente relacionado con problemas operativos. Confundir esto es poner también en cuestionamiento al resto de las aerolíneas que operan en el país, ya que muchas presentan una flota con mayor antigüedad que la de Flybondi».

También indica que los dichos de Meoni «ponen en duda los controles que los propios organismos que regulan la industria llevan a cabo, ahora y en los últimos dos años» y enfatiza que «no pueden mediar en esto aspectos vinculados con la política de turno, sino el respeto por el trabajo de todos los profesionales, técnicos, inspectores, ingenieros y analistas que integran dichos organismos».

Hace casi un mes, en una conferencia de prensa, Meoni ratificó la continuidad de las líneas de bajo costo. Afirmó «para nosotros ese nombre es un rótulo puesto por algún sector, la verdad que es una empresa que vuela con pasajes más baratos, en condiciones diferentes de las otras empresas por las características de los aeropuertos donde vuelan. Nosotros no pensamos modificar nada de lo que está vigente».

En el pedido los técnicos aeronáuticos recuerdan que “las empresas aéreas low cost como Flybondi, necesitan para que su modelo de negocios sea viable (vendiendo pasajes excesivamente baratos para aumentar sus ganancias y/o para eliminar a la competencia), de algunas condiciones indispensables, como «Recibir subsidios públicos provinciales o municipales, para volar a destinos que totalmente o en su gran mayoría son los rentables. Eso ha sucedido y sucede hoy».