Siete empleados del Hospital Paroissien de La Matanza se contagiaron de Covid19 en un asado y hay 20 en observación

El hospital Paroissien de La Matanza se sumó a los centros sanitarios en riesgo sanitario, con siete infectados por coronavirus. Se trata de cinco enfermeros, un camillero y un empleado de limpieza los contagiados. Hay otros 20 empleados de la salud que fueron aislados preventivamente, y una docena que ya dieron negativo al test de Covid-19.

La polémica se concentra en la falta de cuidados. Es que cinco de los contagiados, la docena que dio negativo y los 20 aislados, que este fin de semana finalizan la cuarentena, participaron de un almuerzo de Pascua en la guardia el 12 de abril.

«No cumplieron el protocolo de respetar los turnos y los espacios, se juntaron todos y no usaron barbijo: una gran macana», se sinceró un médico. Ahora, de los contagiados, al menos dos casos permanecen internados en el sector Covid19.

«Están bien, cursando la enfermedad sin complicaciones. Un grupo está en la casa y otro acá. Los que están internados en el hospital no fue por una cuestión de salud sino por las condiciones socioambientales de sus casas», aseguró el director, Alejandro Arroyo.

Todos se desempeñaban en la zona de guardia y tuvieron la reunión festiva con un enfermero asintomático, pero que horas después presentó todos los síntomas relacionados con el nuevo virus, por lo que fue sometido a un análisis.

«Allí tuvimos también 12 negativos. Estamos esperando resultados de otro grupo del personal de salud que tuvo contacto. Son más de 30 las personas que eran de la guardia y tuvieron relación con ellos», puntualizó Royo.

Lo que elevó críticas del director fue que «no cumplieron con el protocolo» sanitario establecido por el Ministerio de Salud de la Nación.

Es decir, el grupo de trabajadores no respetó los turnos y espacios adecuados, sino que determinaron estar juntos. «Se juntaron todos y no usaron barbijo: una gran macana», reclamó Royo, al tiempo que se sinceró: «Son humanos».

Los contagiados fueron aislados en sus casas particulares, a excepción de dos «solo porque no tenían en sus casas las condiciones para hacer un aislamiento, como tener dos baños, por ejemplo».

«Aislamos al grupo de la guardia que participó del almuerzo y a quienes estuvieron en contacto con ellos. Este mecanismo nos permitió sobrellevar la crisis y que el centro siga funcionando con las limitaciones del caso», precisó.