Aerolínas low cost: Jetsmarts consiguió el aval judicial para utilizar Aeroparque y Flybondi redujo costos para sobrevivir

La Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal hizo lugar a la apelación elevada por JetSMART sobre el fallo de primera instancia que había rechazado un recurso de amparo de la aerolínea para concretar el acuerdo que firmó cuando se quedó con los activos de Norwegian Air Argentina.

Esos activos y derechos -entre los que se encuentran los «permisos de amarre» en Aeroparque- fueron determinados en un «Acuerdo de Consolidación de la Operación de Servicios Aéreos» que firmaron ambas compañías el 4 de diciembre que fue aprobado por la ANAC (en la Resolución Administrativa 881/2019).

En esa Resolución, la autoridad aeronáutica aprobó sin limitaciones realizar la comercialización de los vuelos en código compartido en forma recíproca, «pudiendo JetSMART comercializar los vuelos de NAA; llevar adelante una operación conjunta y/o alternativa de los vuelos autorizados a cada una de las actoras, por lo que JetSMART podría operar los vuelos de NAA; Hacer uso indistinto de las bases de operaciones y amarre de ambos operadores aéreos; Reemplazar las aeronaves Boeing 737 de NAA basadas en AEP por la flota Airbus 320 de JetSMART; Efectuar una programación horaria tentativa de sus vuelos».

AA2000 rechazó el pedido de JetSMART para comenzar a operar en Aeroparque aduciendo que la autorización requería de un estudio «más profundo» a partir de que el concesionario consideró que las solicitudes se enmarcaban temporalmente en “…un cambio de gobierno y de políticas públicas de la Administración Pública Nacional”. La concesionaria también había pedido el cierre temporal del Aeropuerto de El Palomar, donde operan tanto Jetsmart como Flybondi, aunque el Gobierno no se lo concedió.

JetSMART presentó una «Solicitud Declarativa de Certeza» con el objetivo de que:

a) Cese el estado de incertidumbre que la empresa demandada ocasiona al impedirles realizar las operaciones ya autorizadas por la Autoridad Aeronáutica en el Aeroparque;

b) Se declare que JetSMART y NAA pueden hacer un uso indistinto de la base de operaciones y los amarres autorizados actualmente a favor de NAA en el Aeroparque, pudiendo reemplazar la flota de NAA por la flota de JetSMART.

c) Se declare aprobada a favor de JetSMART y NAA la factibilidad horaria para la operación de ciertos itinerarios en el Aeroparque que oportunamente fueran solicitados a
AA2000.

El fallo de la Cámara revoca el rechazo a la medida de la primera instancia, pero limita el alcance del amparo, ordenandole al concesionario que:

a) Se abstenga de impedir el acceso a las firmas actoras al uso indistinto de las bases de operaciones y amarres que Norwegian Air Argentina S.A.U. –NAA- posee en el Aeropuerto Metropolitano Jorge Newbery; y

b) Deberá procurar actualizar sus registros de forma tal de reflejar en los amarres otorgados a NAA el reemplazo de la flota de aeronaves Boeing 737-800 matrículas LV-HQH, LV-IZQ y LV-ITK de NAA por la flota de aeronaves Airbus A320 de Jetsmart Airlines S.A. –matrículas LV-IVO, LV-HEK, LV-HVT y LV-IVN.

Cabe destacar que la decisión de la Cámara sólo hace lugar al pedido de medidas cautelares presentado por JetSMART, pero no resuelve la cuestión de fondo: si bien el fallo le permitirá vender pasajes con origen y destino AEP a partir del 1 de septiembre y establecer una base de operaciones aún cuando la estación aérea se encuentra cerrada por obras, es de esperar que recién en los próximos meses se tenga la palabra final sobre si la compañía podrá operar desde Aeroparque o no.

Por su parte, Flybondi tiene la mira puesta en septiembre, mes en que se podrán reiniciar vuelos. Por la pandemia tuvo que reducir sus costos: devolvió dos Boeing 737-800 NG en julio y julio de los cinco que tenía en su flota, ya que estima una menor demanda en el reinicio; dejó en suspenso la incorporación de un avión más previsto para 2020 y extendió el acuerdo con sus 570 empleados de rebaja salarial durante la pandemia hasta septiembre inclusive. Esto, más aportes extra de sus accionistas (Cartesian Capital Group y Yamasa, entre otros), le permite llegar en condiciones a septiembre, cuando espera volver a volar.

“Cuando comenzó la restricción de vuelos por la pandemia, iniciamos el manejo estricto de nuestros costos. Estamos evaluando cuántos aviones vamos a necesitar para septiembre y octubre; teníamos cinco B737-800 en leasing; para optimizar costos, no tenía sentido mantener los cinco y, además, ahora se consiguen contratos más beneficiosos en este contexto”, explicó Mauricio Sana, CCO y CEO interino de Flybondi.

Ese acuerdo con los empleados y el sindicato de la low cost le permitió bajar los costos fijos un 40% en la masa salarial; para los directivos, la rebaja es del 50% mientras que para el resto va de 12% a 40%, en función del nivel salarial; quien menos cobra, percibe menos rebaja.

“Habíamos tenido un muy buen 2019 y un muy buen verano; esos ingresos, sumados a los ahorros en sueldos, aviones y en otros costos, más aportes adicionales de capital de los accionistas, nos permite sobrellevar esta crisis”, destacó Sana.

La empresa está enfocada, ahora, en vender los vuelos que operará desde septiembre. A inicios de julio, lanzó una muy fuerte promoción de tramos de cabotaje por $ 999, durante tres días, y luego por $ 1299, con 25.000 asientos en oferta para volar hasta junio de 2021. Con precios más que atractivos y la posibilidad de cambio hasta dos veces sin multa, la campaña tuvo éxito, en un contexto donde la demanda de pasajes es aún escasa: la aérea vendió más que en el Hot Sale del año pasado y con un dato llamativo: el 30% de las ventas fue para vuelos de septiembre y octubre de este año.

“Buscamos optimizar la ocupación. No podemos darnos el lujo de volar con 60% o 70% de los asientos vendidos, necesitamos que sea lo más alto posible y teníamos que empezar a incentivar la demanda; así, logramos dos días de ventas récord. Comprobamos que la gente sí quiere volar”, comentó.

Desde septiembre, prevé operar casi las mismas rutas que antes de la pandemia, aunque con frecuencias mucho más reducidas. Se trata de 12 rutas de cabotaje desde El Palomar y seis desde Córdoba, además de otras cuatro internacionales (tres a Brasil y una a Paraguay), desde Buenos Aires. “Dependemos de las definiciones de los reguladores, cuántos itinerarios y horarios van a aprobar. Pero queremos mantener la misma cantidad de rutas y si son necesarios ajustes por menor demanda, se harían en las frecuencia”, explicó Sana.

De hecho, si bien la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) permitió vender vuelos que operen desde septiembre, aún no aprobó los de ninguna compañía, con lo cual se vende a la espera de poder concretar los horarios y rutas prefijadas.

A Flybondi le preocupa, además, que el Gobierno defina cerrar el aeropuerto de El Palomar donde opera para vuelos comerciales, luego de que Aeropuertos Argentina 2000, que tiene la concesión, pidiera al ORSNA (Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos) su cierre definitivo, cuestión aún no resuelta por el organismo.

“La información oficial es que El Palomar seguirá operando como antes de la pandemia, no hay ninguna comunicación que lo limite. Pero,en caso de que no podamos hacerlo a futuro, la opción sería operar desde el Aeroparque Jorge Newbery, algo que habría que negociar”, comentó Sana.

“Tenemos clarísimo que estamos trabajando para 2021, con una operación más grande que antes de la pandemia, con más rutas. La gran incertidumbre son los próximos cinco meses. porque hay cosas que no se definen”, admitió Sana. El Aeroparque estará cerrado por obras hasta el 1º de diciembre y sus operaciones serán trasladadas temporalmente a Ezeiza. Por eso, en caso de que se limite la operación de El Palomar, las low cost deberían operar desde Ezeiza, al menos temporalmente. Pero aún eso no fue definido.

La empresa inició una iniciativa en change.org contra el cierre de El Palomar, que lleva ya juntadas 86.700 firmas. Y, días atrás, los sindicatos de Flybondi y JetSmart (la otra low cost que opera con base en esa terminal) enviaron una carta al presidente , en la que destacan que necesitan seguir operando desde ese aeropuerto de bajo costo, no sólo porque genera trabajo, sino también por la “inclusión” de personas que, de otro modo, no pueden volar.