Facundo Díaz Acosta: Una promesa del tenis se entrena con un colchón en su casa debido a que no habilitan la actividad

El tenista porteño de 19 Facundo Díaz Acosta encontró una manera singular de entrenarse en su casa, por no poder hacerlo en un club, por la cuarentena. Acaba de terminar el secundario. En 2018 participó en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires, donde fue medalla plateada en singles y sacó dorada en dobles, junto con Sebastián Báez.

El 8 de marzo pasado jugó en Hurlingham. Ganó un M25 del calendario ITF World Tennis Tour (ex Futures) y ascendiendo a su mejor ranking histórico (402° de la ATP). Sin embargo, la pandemia de coronavirus le cambió los planes.

En diálogo con La Nación, contó: “El primer mes en casa lo disfruté, porque había arrancado muy movido el año, con viajes y pocas vacaciones. Además, pensábamos que al mes volvíamos a jugar. Pero pasó el tiempo y nunca más pude volver a jugar, ni siquiera volví a entrenar tenis porque no me dieron la autorización”.

Vive en La Lucila, partido de Vicente López en la provincia de Buenos Aires. Sin pasaporte europeo y con dificultades logísticas, no pudo viajar a otro país. Tampoco consiguió moverse al interior del país, ni quiso jugar en forma “clandestina” en la Ciudad de Buenos Aires. Tampoco consiguió que la AAT lo incluya en la lista de “elegibles olímpicos” que obtuvieron la autorización para entrenarse en CABA, luego de que el Gobierno aprobara los protocolos sanitarios y emitiera un permiso especial para atletas.

En comunicación con Radio Mitre, contó que “es una locura no entrenar durante 5 meses”. Incluso dijo: “No paramos ni un fin de semana, por ahí un domingo. Pero 5 meses es una locura”. Y añadió: “Por más de que entrenes, en un patio como en mi casa que es chico, no se cómo va a estar mi rendimiento. Es un interrogatorio”.

Frente a tantas negativas, Díaz Acosta decidió entrenar contra un colchón. En un espacio reducido de la entrada de su casa, comenzó a entrenarse. “Lo hago, más que nada, para mantener el callo de la mano, para seguir sintiendo la raqueta, pero a la media hora me aburro”, confesó.

Durante estos meses de aislamiento, realizó videollamdas con el preparador físico Jorge Rodrígez. Se formó en el club Comercio de Núñez con el profesor Cristian Ayán. Desde 2013, sus entrenadores son Monachesi y Mariano Hood en la academia que funciona en Liceo Naval.

Aunque una buena noticia es que el joven de 19 años logró terminar el secundario. Rindió las cinco materias que le quedaban. “Aproveché la cuarentena para terminar porque cuando entrenaba y los viajes, era medio complicado porque iba a un bilingüe y doble escolaridad”, contó a Radio Mitre.

Hasta tercer año, cursó de forma presencial en el colegio San Lucas de Olivos. A 14 o 15 años, cuando empezó a entrenar tenis con más seriedad, evalué la posibilidad de irse y de cursar en el SEADEA (Sistema de Educación a Distancia del Ejército Argentino). “Mis padres hablaron en el colegio, y me autorizaron a rendir libre”, contó.

“A principios de la cuarentena me mentalicé y en tres meses aprobé las cinco. Es un alivio, una alegría; me siento distinto. Me pasaba, quizás, de estar en cualquier lugar del mundo y hablar con mi entrenador que tenía que volver y terminar el colegio, y era como un peso. Ahora ya está”, contó emocionado.