El intendente Ghi volvió a defender la continuidad del aeropuerto de El Palomar, en momentos de definiciones

En la medida que el aeropuerto reúna todas las condiciones que los organismos acrediten, para nosotros tiene que funcionar», advirtió anoche el intendente de Morón, Lucas Ghi, en una semana que puede ser clave para el presente y futuro de la terminal que funciona en El Palomar. Se espera que por estos días la Justicia Federal define si puede funcionar.

El Aeropuerto atraviesa momentos críticos, no sólo por la cuarentena que rige para los vuelos de cabotaje (y que afecta a todas las aerolíneas) sino por la situación de fondo que Gobierno y Justicia Contenciosa Administrativa de San Martín deberían tomar en torno al funcionamiento de esa Base Aérea y de las aerolíneas low cost Flybondi y JetsMart.

Días atrás, el ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni, sorprendió a los directivos y trabajadores de esas empresas al sostener que existen «muchas objeciones respecto del funcionamiento del aeropuerto El Palomar». «No es razonable que haya tres aeropuertos en el área metropolitana», dijo en línea con el gremio de aeronavegantes y La Cámpora.

«Entiendo que sus declaraciones se inscriben en el contexto de la pandemia. Al haber una reducción sustancial de la actividad aerocomercial, mantener activos los tres aeropuertos puede ser excesivo. No lo asumo para cuando esto se estabilice», reflexionó Ghi en el programa Primer Plano. Hace un año, este medio se anticipaba al cambio de discurso por parte del Nuevo Encuentro, aunque en aquel momento todavía no era intendente y no lo decía en voz alta.

En los últimos meses, sin embargo, se mostró dispuesto a «salvar las fuentes de trabajo», cuando hace dos años la fuerza a la que pertenece marchaba contra «el aeropuerto trucho». Ghi no formaba parte de esas marchas. Y en su discurso no hace otra cosa que tratar de sostener lo que el sabbatellismo lanzó en 2005: La idea de un aeropuerto en Morón.

El lunes pasado el kirchnerismo volvió a la carga por sus propios medios contra el Aeropuerto. Incluso hace un par de meses hubo un pedido de la concencionaria AA2000 de clausurarlo en forma temporal, para ahorrar costos de su mantenimiento.

Pero existe otro motivo que temen las aerolíneas. Levantada la feria en la Justicia Federal, la jueza Martin Forns deberá decidir si lo cierra, como pide el colectivo «Stop Flybondi», o sólo le mantiene la restricción horaria que pesa desde septiembre. En 2017 la misma jueza había autorizado su apertura y le valió que la tilden de «traidora» en una marcha.

«En esta Argentina, que está atravesando un momento tan difícil, tomar una decisión que impacte en varios cientos de trabajadores no me parece que sea adecuado. Voy a defender el interés del Municipio de Morón. Si están dadas todas las condiciones de seguridad para que el aeropuerto opere tiene que seguir funcionando», concluyó ayer Lucas Ghi.

Habrá que ver si alcanza. Esto, ni más ni menos, es lo que intentaría hacerle ver hace un año al Presidente Alberto Fernández, que hasta ese momento había tenido sólo la opinión de los gremios ultra kirchneristas y de La Cámpora respecto a la situación en El Palomar, en un contexto de campaña dura en la que se castigaba todo proyecto de cuna macrista.

Ante un fallo inminente, los trabajadores de Flybondi y Jet Smart también salieron a hacer valer su posición ante la adversidad de la cuarentena: «Necesitamos claridad sobre los recientes dichos del Ministro de Transporte quien en sus últimas declaraciones mencionó que los vuelos podrían volver en 60 días, en 120 días o, incluso, en 180 días», comunicaron.

«Necesitamos volver a trabajar, necesitamos volar y ser una opción de transporte para los argentinos que requieran movilizarse», expresaron. «Argentina es uno de los pocos países en el mundo que pasado ya casi cinco meses no reinició la actividad idea. Sin una planificación mínima, la actividad es insostenible», dijeron, sin que se hablara de cierre.

Hoy Flybondi emitió su propio comunicado, donde pide por la «preservación de los 10,000 puestos de trabajo directos e indirectos» y la «definición de un plan consensuado para el reinicio de la actividad aeronáutica», para volar.

Lo hizo acompañado por una encuesta segmentada en la zona cercana al Aeropuerto, entre vecinos de Morón, Tres de Febrero y Hurlingham. De acuerdo al sondeo, «el 82% de los vecinos considera que es beneficioso tener un aeropuerto activo en la zona donde vive, mientras que sólo el 15% considera que es perjudicial para la zona y el 3% no lo sabe».

«Ante la posibilidad de que se cierre el Aeropuerto, el 77% opina que esto lo perjudica ; el 13% considera que lo beneficia, mientras que un 10% dijo que no conocía la intención de cierre del aeropuerto o que no podía opinar», agrega.

Además, «el 76% de los vecinos considera que cerrar el Aeropuerto Internacional El Palomar y trasladar a las aerolíneas low cost a Ezeiza perjudicará a los pasajeros». Consultados por el impacto positivo que genera en la zona contar con la actividad de vuelos low cost en el aeropuerto, los vecinos encuestados ponderaron mayoritariamente
los siguientes:

Empleo: 86% cree que contar con vuelos low cost contribuye “mucho” y “bastante” a generar trabajo.

Desarrollo: 77% cree que beneficia “mucho” y “bastante” a la ciudad donde vive y el 48% que ayuda a modernizar a la ciudad.

Inclusión: 68% opina que contar con vuelos low cost en su ciudad permite que más gente pueda volar.

Impulso de economía regional: 53% considera que contar con vuelos low cost contribuye a activar el consumo local.

El EPA fue el primer aeropuerto low cost de la Argentina y de América Latina. La primera operación comercial fue el 9 de febrero de 2018, con un vuelo de Flybondi. Se convirtió en internacional en diciembre del 2018 cuando la primera aerolínea low cost argentina comenzó a unir El Palomar con Asunción (Paraguay).

El Aeropuerto ocupa el 4° lugar en el ranking de aeropuertos que más pasajeros transporta en vuelos de cabotaje (1° Aeroparque, 2° Córdoba, 3° Bariloche), y el sexto con pasajeros totales. Un dato que refleja su desarrollo es que entre 2019 y 2020 aumentó un 55,8% la cantidad de pasajeros, siendo el aeropuerto del país que mayor crecimiento tuvo.