Trabajadores de Flybondi y Jetsmart se manifestaron por el regreso de los vuelos y contra el cierre del Aeropuerto de El Palomar

Trabajadores de las aerolíneas Flybondi y Jetsmart se movilizaron en 14 puntos del país para pedir al Ministerio de Transporte que rehabilite el tráfico aéreo, tras cinco meses de cuarentena y ante un eventual colapso. Una de las manifestaciones fue sobre el Aeropuerto de El Palomar, que lleva su propia batalla con un sector de la Justicia y el Gobierno.

En algunas ciudades, los empleados se manifestaron en aeropuertos, en otras como el caso de Bariloche, en sectores emblemáticos de turismo. “Queremos volver a trabajar. Que se mantengan los 10.000 puestos de trabajo a nivel nacional de manera directa e indirecta que hoy están en peligro”, indicó Manuel Crim, referente del sindicato de Flybondi en Bariloche. En esa sucursal la empresa tiene 18 empleados y Jetsmart, 8. En total se pueden perder 10 mil.

Los gremios insisten que están listos los protocolos de ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil Argentina) “que permiten volar”. “Es muy seguro a diferencia del transporte terrestre. Acá se toma la temperatura, los aviones tienen filtros que renuevan el aire y ya no se puede llevar equipaje de mano en la cabina, solo se puede despachar”, indicó.

En la plaza del Centro Cívico, reclamaron “una fecha concreta para el inicio de la actividad aerocomercial”. “Dicen que en 60, 80 días se vuelve. Una empresa privada no es sustentable en el tiempo sin facturación”, añadió Crim. Se subieron a la jornada trabajadores del Aeropuerto de Córdoba, en otros, todas paradas de las emblemáticas líneas low cost.

El sindicato de trabajadores recalcó que “la actividad aerocomercial es planificada. Hay que vender tickets con anticipación, hay que solicitar rutas. Les pedimos al Ministerio de Transporte, de Salud, a ANAC que nos den una respuesta”.

Por supuesto, el punto neurálgico fue el aeropuerto de El Palomar. Esta semana la jueza federal Martin Forns podría dictar su cierre por una denuncia de impacto ambiental. Y además sorprendieron las declaraciones del ministro de Transporte, Mario Meoni, en contra de la terminal, al alegar que tiene «mucho costo» mantener una tercera plaza en el AMBA.

“Para una empresa low cost es viable volar desde ahí y para los pasajeros, también. Hay transporte público y es más conveniente transportarse hasta El Palomar que a Ezeiza. A veces, ir hasta ahí es más caro que el ticket aéreo”, dijo Crim.

En la marcha de hoy estuvo presente el exintendente de Morón Ramiro Tagliaferro, defensor del proyecto (se hizo bajo su gestión) y del concepto de El Palomar como «ciudad aeronáutica». Un sector del kirchnerismo todavía presiona para que se cierre. Es el que está más vinculado a La Cámpora, Aerolíneas Argentinas y a los gremios APLA y APA.

Pero también el martes salió el actual jefe comunal, Lucas Ghi, con una defensa del Aeropuerto y sus puestos de trabajo: «En la medida que el aeropuerto reúna todas las condiciones que los organismos acrediten, tiene que funcionar».

«En esta Argentina, que está atravesando un momento tan difícil, tomar una decisión de esta naturaleza, que impacte en varios cientos de trabajadores y trabajadoras no me parece que sea adecuado», dijo al programa Primer Plano.

Vecinos y trabajadores se manifestaron esta mañana. Según una encuesta difundida por Flybondi, realizada por la consultora CIO entre vecinos de Morón, Hurlingham y Tres de Febrero, el 82% cree que tener un aeropuerto activo en la zona donde vive «es beneficioso», mientras que solo el 15% considera que «es perjudicial». No funciona desde marzo.

Desde septiembre tiene una inhibición para vuelos entre las 10pm y 7am, dispuesta por Forns, una especia de jueza delivery del kirchnerismo que pertenece al ala de Justicia Legítima. Fue ella de todas formas la que habilitó al uso del espacio aéreo cuando desde Unidad Ciudadana se intentaba bloquear la iniciativa, tras obligar a una audiencia pública.

El 86% cree que contar con vuelos low cost contribuye a generar trabajo en la zona, el 77% que beneficia a la ciudad donde vive y el 48% que ayuda a modernizarla. Además, poco más de la mitad de los consultados (el 53%) consideró que contar con el aeropuerto de vuelos low cost contribuye a impulsar la economía regional al mejorar el consumo en la zona.

En el otro extremo se encuentran los vecinos agremiados bajo el nombre de Stop Flybondi. Este grupo, encabezado por el abogado Lucas Marisi, inició el 17 de diciembre pasado una acción en la Justicia para solicitar el cese total de operaciones de la terminal con el argumento de que genera una contaminación sonora que excede los límites de lo saludable.