Valenzuela también defendió al Aeropuerto de El Palomar: «Lo utilizaron familias que nunca habían viajado en avión»

El intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, salió a defender la continuidad del Aeropuerto de El Palomar, el cual por presiones judiciales, gremiales y políticas podría permanecer cerrado más allá de la cuarentena.

«El aeropuerto de El Palomar tiene que seguir, porque significa más conectividad, mas trabajo, más federalismo y más oportunidades. No podemos permitir que se cierre en este momento de pandemia y crisis económica una fuente de trabajo tan importante para cientos de familias», sostuvo el dirigente del Pro.

El jueves, al cumplirse el quinto mes de cuarentena, trabajadores de las aerolíneas Flybondi y Jetsmart realizaron una jornada de protesta en 14 puntos turísticos, en reclamos de la apertura de los cielos. Una actividad que todavía no se sabe cuándo volverá a funcionar. Se aplazó de julio a septiembre. Y ahora a noviembre.

Pero lo más importante tiene que ver con el Aeropuerto. La jueza federal de San Martín Martin Forns debería en los próximos días determinar si se comete alguna irregularidad o no, sobre la denuncia de un eventual perjuicio ambiental que realizaron dos abogados que vinieron trabajando con el kirchnerismo duro.

Ahora ni siquiera el intendente de Morón, Lucas Ghi, se atreve a mencionar que el aeropuerto era «trucho». Y con argumentos muy similares al de su colega de Tres de Febrero, defendió la continuidad del proyecto.

«Palomar se convirtió en poco tiempo en el 4to aeropuerto del país en pasajeros, generando una red de empleo, turismo, servicios y crecimiento vecinal. Es el único del área metropolitana al que se puede llegar en tren y generó 1000 empleos directos», sostuvo Valenzuela en su cuenta de Twitter. Lo que terminó de encender las alarmas esta semana fueron las declaraciones del ministro de Transporte, Mario Meoni, quien dijo que tener «tres aeropuertos en el área metrolitana es muy costoso para la gente que viaja».

Como si, de golpe, pasara a formar parte del colectivo que venía pidiendo su cierre, o jugara para el negocio político y sindical que representa sostener Aerolíneas Argentinas. El gremio aeronáutico y La Cámpora son las más interesadas en matar al sistema low cost. Por lo pronto, Valenzuela recodó que la terminal «debe cumplir con todas las normativas de impacto ambiental, pero se trata de una gran oportunidad de desarrollo para el oeste del Gran Buenos Aires». Pero recordó que «quienes viajan son en buena medida familias que nunca habían viajado en avión, personas de los barrios y municipios de la cercanía».