Advertencia de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva por el Covid-19: «Estamos perdiendo la batalla, nos sentimos solos»

La «extremadamente frágil estabilidad» que, advirtió el gobernador Axel Kicillof, existe en el Conurbano, se acerca más al colapso que a las estadísticas oficiales que hablan de un 65% de ocupación de camas de terapia intensiva en el Conurbano, a las expresiones triunfalistas de algunos intendentes ultra oficialistas o a las noticias que bajan desde el Ministerio de Salud. El personal está diezmado y la realidad es que miles de bonaerenses están enfermos en su propia casa.

«Sentimos que estamos perdiendo la batalla», definió la Sociedad Argentina de Terapia Intesiva (SATI), en un duro comunicado sobre la situación sanitaria.»Sentimos que los recursos para salvar a los pacientes con coronavirus se están agotando», consideran en una carta.

«La mayoría de las de las Unidades de Terapia Intensiva del país se encuentran con un altísimo nivel de ocupación. Los recursos físicos y tecnológicos como las camas con respiradores y monitores son cada vez más escasos», relata el texto, que firman la Dra, Rosa Reina, presidenta; y el Dr. Guillermo Chiappero, vicepresidente de SATI.

«Los intensivistas, que ya éramos pocos antes de la pandemia, hoy nos encontramos al límite de nuestras fuerzas, raleados por la enfermedad, exhaustos por el trabajo continuo e intenso, atendiendo cada vez más pacientes».

«Ahora sentimos que no podemos más, que nos vamos quedando solos, que nos están dejando solos; encerrados en las Unidades de Terapias Intensivas con nuestros equipos de protección personal y con nuestros pacientes, solo alentándonos entre nosotros», sigue el documento.

Por otra parte, el texto sostiene que «observamos en las calles cada vez más gente que quiere disfrutar, que reclama sus derechos, la gente que se siente bien por ahora. ¿Qué pasará con ellos y sus familiares mañana? ¡Ojalá que no se transformen en uno de nuestros pacientes que, con fuerzas, trataremos de arrebatarle a la muerte».

«El personal sanitario está colapsado, los intensivistas están colapsados, el sistema de salud está al borde del colapso. Nosotros queremos ganarle al virus. Necesitamos que la sociedad toda nos ayude porque no podemos solos. ¡Por favor, quedate en tu casa!», cierran.

Por su parte, la especialista en el área de terapia intensiva del Hospital Fernández e integrante de la SATI, Vanina Kanoore Edul, aseguró en declaraciones a Radio Provnicia que “la situación es desesperante”.

«Hay un aumento sostenido de casos en todos lados y eso lleva a un aumento de pacientes que ingresan a terapia intensiva. Está claro que el ingreso de pacientes es menor a todas las personas infectadas pero de todos modos es un número muy alto y se comienzan a llenar las camas».

Agotada, explicó que «nunca en la vida vimos a la terapia intensiva de esta manera: Hago el cambio de guardia, me pongo todas las herramientas de trabajo empiezo a trabajar y no paro hasta que me duele la cabeza porque llevamos además de antiparras una especie de casco».

Por último, Pablo Maciel, secretario Gremial de CICOP, publicó que los médicos «hoy piden a gritos el reconocimiento que merece la enorme tarea que venimos llevando adelante».» Con una sobrecarga laboral extrema, sin vacaciones ni licencias, con enorme exposición al contagio y la muerte, el equipo de salud está dejando todo para cuidar a la población frente a la peor crisis sanitaria de los últimos 100 años».

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Posted by Merlo Real Noticias on Tuesday, September 1, 2020

 

«La provincia creció en 1.500 camas y 1.132 respiradores, la cantidad de profesionales que ingresaron al sistema es de 700. En muchos hospitales tenemos cargos disponibles pero no podemos conseguir postulantes. Como lo venimos diciendo hace tiempo, el origen del problema está en los bajos salarios y el pluriempleo», denunció.

Con un salario inicial de $46.800 en los hospitales y de $32.000 en los centros de salud «va a ser muy difícil remontar los meses que tenemos por delante, con un personal sanitario agotado por el cansancio físico, mental y emocional». «A esto se agrega la pérdida sostenida de personal por infecciones y muertes provocadas por la alta carga de exposición viral, la falta de medidas de protección y las malas condiciones laborales que padecemos en establecimientos», cerró.