Kicillof respaldó la posición comercial de Aerolíneas y Valenzuela defendió los beneficios del Aeropuerto de El Palomar

El vaciamiento del Aeropuerto de El Palomar generó un nuevo giro en la política aeroportuaria nacional, que retrocedió en el desarrollo del modelo «low cost» para volver a reforzar la posición dominante de la línea de bandera, Aerolíneas Argentinas, cuyos históricos desmanejos han valido tanto para privatizarla, como para reestatizarla, sin que nunca pueda ser redituable.

Luego de las críticas del expresidente, Mauricio Macri, en el fin de semana, finalmente una voz del kirchnerismo fijó posición sobre el caso de El Palomar: El gobernador, Axel Kicillof, fue consultado durante una entrevista por Canal 26. Allí opinó que «durante la época de Macri la política aerocomercial consistió en deteriorar mucho la posición de Aerolíneas en favor de una política de negocios privados, no de cielos abiertos».

«Se la llamó la revolución de los aviones, pero se hizo una política muy desprolija porque tuvo que ver con intereses particulares. Probablemente la Provincia de Buenos Aires necesite un aeropuerto para aviones de pequeño tamaño. Hay mucho para discutir», cerró el exministro de Cristina Kirchner.

Unas horas antes, Mauricio Macri había publicado en su cuenta de Facebook que «si teníamos la esperanza de que habían vuelto mejores (si), el anuncio del cierre del aeropuerto de El Palomar para vuelos comerciales y otras medidas llevadas a cabo durante este año demuestran lo contrario».

«Hay en marcha un plan activo y deliberado para entorpecer, clausurar, estropear o eliminar cualquier política implementada por nuestro gobierno, aún aquellas que de manera objetiva e incontestable fueron beneficiosas para todos los argentinos. Esto es lo que está pasando ahora mismo con la que llamamos “revolución de los aviones”. El cierre de la actividad comercial en El Palomar es una acción más que atropella el bienestar de miles de pasajeros, comercios y empleos, anteponiendo un “apagón ideológico” a los beneficios que esa actividad significaba», dijo el expresidente.

Por su parte, el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, le volvió a poner el cuerpo a la actividad aeroportuaria. «El Aeropuerto de El Palomar es trabajo, conectividad, movilidad social y federalismo. Es malo profundizar la grieta y además hacerlo con medidas en contra de la inversión, el trabajo y el desarrollo», publicó en un hilo desde su cuenta en Twitter.

Sus colegas del PJ de la Zona Oeste podrían coincidir, pero la interna en el Gobierno es entre funcionarios. Es entre el Presidente y su Vice. Tampoco van a levantar polvareda. Tienen la palabra del ministro de Transporte, Mario Meoni, de que el AEP no cerrará. Pero se lavan las manos ante el avance del camporismo, que maneja tanto Aerolíneas como al organismo que regula los aeropuertos. El Palomar no está cerrado por ningún tipo de cuestionamiento más que el protocolo Covid, que en realidad corresponde a la concesionaria AA2000. La misma que pidió cerrarlo durante la pandemia para ahorrarse plata. El grupo empresario es histórica y básicamente amigo del poder.

«Ezeiza es el aeropuerto de las elites, de la gente que siempre viajó al exterior, para llegar debés tener auto o pagar un transporte caro. En cambio Palomar es el aeropuerto popular, en el oeste densamente poblado, desde el cual muchos argentinos viajaron en avión por primera vez», dijo Valenzuela.

Y explicó: «Al Palomar se llega en tren, en bondi o en un remís de cercanía. Conecta y abre oportunidades a vecinos de muchos municipios del GBA. No salimos de esta crisis cerrando un aeropuerto que da trabajo y construye futuro».

Por su parte, Lucas Ghi aseguró hoy que «no hay un cierre definitivo del Aeropuerto de El Palomar». «Entendemos que tras la pandemia va a recuperar la actividad. Creo que el aeródromo ha sido un aporte, pero ambas partes tienen argumentos atendibles», sostuvo el intendente de Morón.

Por último, el senador camporista Mariano Recalde, salió a aclarar que el AEP «no cerró», aunque eludió responsabilidades políticas, como para amortiguar el costo. «Lo que no tiene ahora es operación comercial porque la última línea low cost que estaba operando Flybondi, ya con un solo avión, decidió mudar sus operaciones a Ezeiza», remarcó en diálogo con El Destape Radio. Claro está que las aerolíneas aceptaron un acuerdo, ante la falta de trabajo y de subsidios del Estado. Pero no «eligieron», tuvieron que aceptar.