Varonicidio en Hurlingham: Una mujer de 23 años fue detenida por acuchillar y matar a su pareja durante una pelea

Un joven de 25 años fue asesinado de una puñalada durante una pelea en la vía pública. Ocurrió en la madrugada de ayer, en Hurlingham, en tanto que por el crimen detuvieron a su exnovia, quien se negó a declarar ante la Fiscalía.

Según fuentes judiciales, Alejo Oroño mantenía una discusión en la calle con una mujer, cuando recibió una puñalada en el pecho y cayó al piso gravemente herido, mientras la agresora escapó del lugar. La víctima fue trasladada de urgencia al hospital Municipal San Bernardino, en donde falleció.

En tanto, efectivos de la comisaría 2da. fueron alertados por el crimen y se entrevistaron con testigos presenciales del ataque. Con los datos suministrados, la Policía detuvo a una joven de 23 años que resultó ser la exnovia.

La detención se concretó en la calle 4 de septiembre al 2400, a pocas cuadras del lugar del crimen. El fiscal de la causa, Bernardo Kiper, a cargo de la UFI 1 de Morón, indagó a la sospechosa por el delito de «homicidio simple».

Reconstrucción

Alejo (22) y Nadia Navarro (24), quien tienen un hijo de año y media, se habían reencontrado en un kiosco de la esquina de Bustamante y Marqués de Avilés, en William Morris. Estaban separados. Y volvieron a discutir allí mismo.

Las cámaras de un supermercado chino muestran a Navarro caminando sola, hacia el kiosco. Los testigos agregarían que lo hizo a los gritos. Alejo se acercó. Se encontraron justo a la altura del portón del súper. Lo que pasó de ahí en adelante quedó registrado ante las cámaras. Y duró menos de un minuto.

En el video se ve el instante en el que Nadia, luego de discutir y empujar a su pareja, saca un cuchillo tipo tramontina y se lo clava en el corazón. Alejo, herido, intenta caminar hacia una de las esquinas. Nadia primero lo sigue. Por unos segundos, ambos quedan fuera de la imagen. Hasta que Nadia reaparece y corre hacia la otra esquina, por la que había llegado. La amiga que la acompañaba, y que se había quedado a una cuadra, fue a socorrer a Alejo.

En la cuadra hay una agencia de remises. Un tío de Alejo se encontraba de guardia. Apenas llegó a escuchar los últimos gritos de la discusión. Cuando salió, ya era tarde: su sobrino yacía en el piso. Lo subió a su auto y lo llevó al Hospital San Bernardino, de Hurlingham. Alejo fallecería veinte minutos después.

«Esa misma tarde había visitado a mi primo en mi casa», detalla Gisela, prima de la víctima.

El relato que hizo a Clarín es revelador realmente: «Le trajo al nene, estaban juntos. Estaban en pareja, pero vivían separados. Los dos tenían problemas con las adicciones. Alejo muchas veces volvía golpeado y lastimado. No hacía denuncias porque decía que tenía vergüenza de contar lo que le pasaba en una comisaría. Una vez se animó a entrar, pero no se la quisieron tomar».

Gisela estaba acostada en su casa, sin imaginarse lo que acababa de ocurrir, cuando recibió mensajes privados desde el Facebook de Navarro. En ellos, le pedía el teléfono de su papá, el tío remisero de Alejo, que lo había socorrido.

Gisela no le respondió. Se enteraría de la muerte de su primo minutos después. ​

​Ya en el hospital, y a partir de las órdenes de un grupo de policías, contestó los mensajes. Finalmente la detuvieron en la vereda. «Lo que pedimos es que no salga, y que pague por lo que hizo. Mi primo había sido denunciado por su suegra, la madre de Nadia. Fue una vez que no lo dejaron ver a su bebé y rompió una ventana. Queremos igualdad de género», pide ahora Gisela.

El miércoles a la mañana, la familia Oroño se presentó en el supermercado chino y pidió las imágenes. Más tarde hicieron lo mismo en la Municipalidad de Hurlingham. Están a la espera de las cintas. Y del cuerpo de Alejo.

«Nos están dando vueltas con el cuerpo, con la autopsia. Tenemos miedo de que Nadia sea liberada. Hay un montón de testigos que pueden declarar cómo ella le pegaba delante de cualquiera», explica la familia de la víctima, que ante la Justicia va a pedir que se acuse a Navarro de «homicidio preterintencional».