«Tiene muchas ganas de vivir»: A un mes del disparo en la cabeza, Facundo Hambra da pelea y la inseguridad no para

El sol va cayendo y pega justo en los ojos de quienes vienen por la Avenida Rivadavia (renombrada N. Kirchner por el HCD) hacia la estación de Ituzaingó, donde tres columnas de humo negro se cierran sobre la Plaza San Martín. Son los vecinos, amigos y familiares de Facundo Hambra (22) quienes cortan, de nuevo, las calles de su ciudad, para reclamar por más seguridad. Se cumple un mes del ataque en la esquina de Pasaje Medeiros y Alvear. El repartidor fue allí abordado por dos motochorros. El que se bajó de la moto fue directamente a dispararle en la cabeza. Facundo cayó pero llegó con vida al hospital Güemes de Haedo (Ituzaingó sigue sin poder atender una emergencia en una dependencia pública), donde lo operaron dos veces. Quedó coma por varios días. Finalmente logró abrir sus ojos. Pero «no es él mismo».

La inseguridad, en cambio, no cesa. Hubo caravanas de repartidores, varias marchas, pero sin respuestas. La Policía custodia la protesta y redirige el tránsito (algo que pueden hacer agentes municipales) en torno a la estación sur del Sarmiento. El Municipio pidió cambiar a la cúpula. Humo sobre el agua.

«Pedimos seguridad para todos nosotros. Hoy Ituzaingó es zona liberada: a los deliverys los están robando todos los días. La zona norte, la sur, el triángulo que limita con Morón», cuenta Flavia Hambra, tía y madrina de la vítima.

La familia sigue en contacto con los compañeros y colegas de Facundo. «Lo que es delivery no mejoró nada. Es lo mismo o más agravado. A lo mejor porque estamos en tema y todos los días nos dicen que ‘nos robaron acá, o allá».

De la causa judicial «no hablamos, porque estamos abocados a Facundo. Sí nos notificaron de los dos detenidos», aclara la tía, sobre la cortada avenida Rivadavia.

Lo más importante es la salud del joven hincha del «Verde», que se recupera de a poco. «Va mejorando todos los días un poquito. Hoy estaba despierto, se movía, tiene muchas ganas de vivir y es todo positivo. Pero sigue en grave estado. Todavía no nos reconoce. No dice ‘hola papá, hola mamá». No es el Facundo de antes. Los médicos nos dicen que tengamos fe. Para ellos es un milagro».

Flavia rescata a su sobrino. «Es un chico bueno que no se merece esto. No hay nadie que te hable mal. Ayer fuimos a volantear por la calle Brandsen y lo conocen todos. Las ganas que tiene de vivir es impresionante», se aferra ella.

El drama familiar se desató el 18 de enero por la noche, cuando Facundo fue interceptado en horas de la noche, cuando realizaba un reparto a pocas cuadras de la estación de Ituzaingó. La pista principal del fiscal Patricio Ventricelli (UFI 2) apuntaba a una supuesta venganza, por un escrache organizado por Facundo frente a una casa en Castelar Sur (ubicó la dirección por localizador), a los que acusaba de haberle robado su moto Honda.

La causa está caratulada de «tentativa de homicidio en criminis causa, robo agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de fuego de uso civil». Una semana después del ataque ya había dos sospechosos identificados y detenidos. Maximiliano Alifraco, de 25 años, fue encontrado en la estación de Libertad, en la zona de Merlo. En tanto que Axel Javier Melo (18) fue indagado y aseguró que no tiene nada que ver con el ataque al Facundo.