Tres intendentes peronistas piden restricciones más duras y Descalzo salió a hablar de la pobreza digna en el GBA

En una conferencia organizada por la Asociación de Periodistas de la Argentina (Apera) los intendentes Gustavo Menéndez (Merlo), Juan Zabaleta (Hurlingham) y Alberto Descalzo (Ituzaingó) pidieron endurecer las restricciones en el GBA para reducir los contagios de coronavirus. Este jueves, en tanto, el gobernador, Axel Kicillof, ofrecerá un zoom con jefes comunales.

Atados a la estrategia electoral, los tres intendentes peronistas del Oeste apuntaron contra el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la gestión de la pandemia en la Ciudad de Buenos Aires y la judicialización de la presencialidad en las escuelas. Toma que podría darse por superado este viernes también, cuando se informen las medidas que se tomarán desde el sábado.

Tras admitir que en su distrito están ocupando «cada día y medio una cama de terapia y un respirador y eso es lo preocupante», Zabaleta indicó este miércoles que los responsables políticos del conurbano bonaerense deben «esperar y acompañar lo que decida el Gobierno nacional y también el Gobierno provincial» con las próximas medidas que se adoptarán por la pandemia.

«Esto es un aglomerado urbano, de casi 15 millones de habitantes, 3 en la Capital y 12 en el Gran Buenos Aires. Que cuando actuó el año pasado, funcionó bien y que ahora, indudablemente, por cuestiones políticas y ajenas a la gente, no está funcionando», señaló Zabaleta. En la gacetilla oficial no se menciona el sistema de fases de la Provincia. Hoy el GBA está en Fase 2, lo que implicaría comercios y clubes cerrados, entre otras cosas que no se cumplen. Según ese esquemas las escuelas no abrirían ni en Fase 5.

Y apuntó: «Ojalá dejemos de tomar decisiones vinculadas al escenario político y podamos coordinar, y dejar de judicializar la política sanitaria que es más complicada. No es un problema de política educativa sino sanitaria».

El intendente de Hurlingham añadió que «no medimos el costo político de nada: lo que no queremos es que le falte un respirador a nadie». Y agregó que, como intendentes, rechazan la idea de adoptar decisiones mirando encuestas.

Respecto a la baja en la edad promedio de contagios que terminan en los hospitales, el jefe comunal de Merlo, Menéndez, sugirió que en su distrito hay un alto acatamiento a las medidas del Gobierno aunque consideró que existe un 10% –equivalente a unas 70 mil personas– que se resisten. «El porqué (se comportan de esa manera) es una respuesta sociológica,» describió.

Descalzo: «Lo que aspiramos es a que vivan dignamente más allá de la pobreza»

Torneos de fútbol prohibidos, fiestas clandestinas, reuniones familiares que no respetan los cupos máximos del decreto a lo largo de 23 mil cuadras pobladas, según graficó el jefe comunal, con 100 policías por turno para supervisar y, a la vez, cumplir con sus tareas habituales. Menéndez hizo hincapié en trabajar la concientización porque «una parte de la oposición que evidentemente está pensando cómo dañar al Gobierno, habida cuenta que es un año electoral, comete muchos actos irresponsables y lo vemos a diario.»

Al igual que Zabaleta, también el jefe comunal de Merlo coincidió en la necesidad de endurecer las medidas: «Los muertos no van a la escuela, los muertos no compran en los negocios, los muertos no van a trabajar», dijo, pocas horas antes de un encuentro con sus pares del Oeste y de zona Sur a fin de articular una propuesta para el Gobernador y que llegue al Presidente.

«Nuestro gran desafío es superar la pandemia con el menor número de daños humanos y materiales que podamos», remarcó en momentos en los que los casos se multiplican aceleradamente. «No hay que medir costos políticos sino salvar vidas y, al final del camino, estoy convencido que la sociedad va a analizar quién tomó las decisiones correctas», añadió Zabaleta.

Respecto a la posibilidad de un cierre absoluto, el intendente de Ituzaingó dijo que «no es fácil tomar esa decisión», pero aseveró que «costos se pagan siempre». «Uno decidió ser intendente o funcionario público y sabe que tiene que tomar decisiones que no son siempre simpáticas», enfatizó el jefe comunal.

«Quieren que la Argentina explote. Son los mismos que esperaban que explote el conurbano… No explotó, no va a explotar, no le va a faltar comida a ninguna vecina o vecino. No le va a faltar cama a ninguno. Nos vamos a romper el alma, pero lo que aspiramos es a que vivan dignamente más allá de la pobreza a la que nos condenaron los cuatro años de gobierno amarillo”, fustigó Descalzo. Como con salida de la Alianza, el pico de la pobreza hoy es mucho mayor: 57% en el 2002 y 42 en el último semestre de 2020.

el intendente observó que «vemos que tenemos que ir hacia un camino de restricción» que sea «armónico». Valoraron, asimismo, la importancia de las clases presenciales si bien coincidieron en que deben equipararse también otros factores, como el colapso en el sistema de salud y la contagiosidad del virus.

«Todos los días se muere una vecina o un vecino», se lamentó Descalzo. En Merlo, donde es alarmante las demandas de los médicos, hay una media de 350 contagiados por día –y pico de 420–, con «camas privadas agotadas, o a punto de, y un sector público cada vez en mayor tensión». En retrospectiva, el año pasado el promedio de contagios en el distrito rondaba los 180 casos diarios.