El Palomar: El intendente Ghi aseguró que el cierre del Aeropuerto no es definitivo y en Juntos salieron a contestarle

El intendente de Morón, Lucas Ghi, aseguró que el aeropuerto low cost de El Palomar «había impactado positivamente en ese lugar» y que aspira a tener una charla con el ministro de Transporte, Alexis Guerrera, para «conocer su opinión».

«Nuestra intención es sostenerlo», sintetizó durante una entrevista al diario Clarín, tras lo cual Juntos por el Cambio salió a cuestionar tanto el cierre de la terminal, como las posiciones pendulares del partido de gobierno, en especial en el distrito donde está la 1ra Base Aérea, que volvió a ser tan sólo militar.

-¿Se analiza el regreso del Aeropuerto de El Palomar?– le preguntaron.

Ghi: «Por razones sanitarias el Ministerio de Transporte aún no tomó la última definición. Yo le pedí al nuevo ministro poder charlar para saber su opinión porque creo que la actividad aerocomercial en ese lugar había impactado positivamente. Nuestra posición es sostenerla».

Su respuesta fue título de una noticia que circuló rápidamente por las redes sociales, pero con un efecto adverso. Nadie en el kirchnerismo duro quiere la reapertura del AEP, mientras que buena parte de la oposición salió a su cruce.

El más diplomático y pragmático fue, Diego Valenzuela (PRO), intendente de Tres de Febrero, quien había participado de aquella reunión con el fallecido ministro de Transporte, Mario Meoni, a comienzo de octubre del 2020, en el se de palabra la promesad e que el Aeropuerto de El Palomar no iba a cerrar hasta tanto no se terminara la pandemia, para preservar las fuentes de empleo.

Era un avance que dos intendentes del Frente de Todos (también había ido Juan Zabeleta, de Hurlingham) por primera vez pidieran por el proyecto del gobierno macrista. Sin embargo, la promesa duró muy poco. En diciembre del 2020 el Ministerio comunicó que El Palomar no tendría más vuelos comerciales.

La resolución llevaba la firma de Meoni, y del presidente y vice del ORSNA, el cual, manejado por La Cámpora (al igual que la ANAC), le había bajado el pulgar al AEP, en sintonía con las manifestaciones del ese sector de 2018 en adelante.

Las razones esgrimidas estuvieron vinculadas con el «corredor sanitario» y el cuidado ante la pandemia. Antes se habían objetado cuestiones de costo. «No podemos tener tres aeropuertos en el AMBA» y «El Palomar necesita una inversión de $4000 millones de pesos» había dicho Meoni, mientras se gastaba $5000M en el Aeroparque Jorge Newberry, en plena pandemia y sin actividad.

«Ustedes marcharon exigiendo el cierre del Aeropuerto de Palomar. Tu Gobierno lo cerró, no dijiste nada. Convocamos a defenderlo, ni apareciste. ¿Ahora te sirve para las elecciones?», twitteó a Ghi el exintendente, Ramiro Tagliaferro.

Si bien es cierto que fue el propio Martín Sabbatella, jefe del Nuevo Encuentro y actual titular de la ACUMAR, quien en 2005 presentó el plan para que Morón tenga un aeropuerto comercial, también lo es que para el kirchnerismo nunca estuvo siquiera en consideración. Fue recién con Guillermo Dietrich como ministro de Transporte de Macri que el sueño se cumplió.

Entonces vinieron las marchas y los amparos. Que el lugar, que los desaparecidos, que los aviones, que las empresas de dudosos capitales, que el ruido. En esos momentos Ghi se preservaba de la lucha en el barro, esperando volver por la Intendencia o enojado con su propio partido. Y sólo acompañó la lucha de los inquilinos del barrio aeronáutico, que no se querían ir. Antes y después de Macri la Fuerza Aérea los fue expulsando, con la ley de su lado y pese a reiterados y estoicos movimientos políticos y judiciales.

Todo parece una broma de mal gusto. Pero esto es realmente insólito: Los mismos que se quejaban de los ruidos de los aviones a 600 o 1200 metros, pretendían que la gente viva en el borde del Aeropuerto. Ahora también está en carpeta un plan Procrear de viviendas. Como pasó en Morón Sur, que es apenas un aeródromo, con escasa actividad tanto aeronáutica como fabril.

Otro punto a favor de la oposición es que el oficialismo nunca quiso tratar el tema en el Congreso, la Legislatura bonaerense o el Concejo Deliberante (salvo cuando se trató el plan Procrear), pese a la presentación de miles de firmas en sendos petitorios a favor del Aeropuerto. Todavía suenan las voces en contra, por supuesto. Pero al colectivo StopFlybondi ya no hace marchas contra las low cost que vuelan desde Ezeiza o Aeroparque. O no se caen, o nunca les importó en verdad qué relación había entre el ambiente y el progreso.

Los vuelos siguen saliendo desde El Palomar. Pero sólo los oficiales. El AEP había llegado a ser, en un año, el cuarto aeropuerto más importante del país en vuelos de cabotaje. Y tenía contacto con el Mercosur. Para quebrar la voluntad de las low cost, el gobierno les subsidia la tasa de embarque, al menos por ahora. De todas formas el precio de los vuelos se dispararon. Y sólo parecen económicos comparados con Aerolíneas, otra caja negra de La Cámpora.