Las actividades culturales que mejor se han adaptado al entorno digital

En los últimos tiempos hemos hecho un curso avanzado en el uso de Internet. Durante un largo periodo nuestra actividad de socialización ha sido restringida, pero muchos usuarios han apostado por seguir haciendo prácticas culturales online. En los tiempos que corren, con un dispositivo y conexión digital es suficiente para seguir enriqueciendo nuestra mente con actividades que antes requerían de un desplazamiento físico.

Una de las industrias que se han visto reforzadas han sido las plataformas de contenido audiovisual. En ellas se han estrenado películas, series y documentales que, en alguna ocasión anterior, se podrían ver solamente en el cine. Hay una oferta muy amplia, con piezas para todos los gustos. Solamente hace falta encontrar aquella compañía de streaming cuya oferta encaje mejor con nuestros gustos.

Una práctica que desde hace años se ha trasladado al campo digital y que ha permitido conectar a amigos y entretenerse a través de la pantalla han sido los juegos, en muchas ocasiones pioneros en la migración digital. Ejemplo de ello son las divertidas batallas de letras de la aplicación Apalabrados, las partidas de alguna de las numerosas variantes del popular juego de cartas blackjack o un clásico juego de trivia a modo multijugador como el ya popular Preguntados.

Más cultura

Aquellos usuarios que cuenten con un libro electrónico entenderán las ventajas de este tipo de dispositivo. Aunque está bien combinar la lectura digital con la física, hay algunos puntos positivos a destacar, como la posibilidad de adquirir títulos en un solo clic y desde cualquier lugar del mundo, el hecho de ampliar la letra si se tienen problemas de visión, o traducir y buscar la definición de palabras a las que estamos menos acostumbrados.

Una de las actividades, relativamente nuevas, que se pusieron muy de moda entre familias y parejas son las visitas virtuales a museos. Centros de la talla del Museo del Prado de Madrid, el Louvre de París, la National Gallery de Londres o el Museo Van Gogh de Ámsterdam permitieron que los usuarios realizaran recorridos a por sus pasillos y pudieran observar los cuadros más famosos desde el ordenador. Un baño de conocimiento que siempre viene bien.

De una manera más distendida y menos controlada, algunos artistas de la talla de Bono o The Edge, de la banda U2, se atrevieron a transmitir en directo y a través de sus redes sociales conciertos y ensayos. Los usuarios, con un solo clic, podían disfrutar de un hecho poco habitual en los cantantes más conocidos como verlos en directo, en su ámbito privado, cantando y tocando.

La comida también es cultura y en muchas casas se ha dado un salto cualitativo en ese aspecto. Con más tiempo y, gracias a la numerosa oferta que nos proporciona Internet, aquellos usuarios que lo han deseado, han podido mejorar sus capacidades culinarias con platos más elaborados e incluso con la repostería, ideal para pasar un buen rato con los más pequeños de la casa.

Sociabilización y formación

Cada vez es más habitual ver cómo se han normalizado las videollamadas entre amigos, familiares y compañeros de trabajo. La sociabilización es clave para nuestra salud mental y nunca antes la habíamos puesto tanto en valor. Algunas empresas han apostado definitivamente por el teletrabajo, y eso ha comportado que muchos trabajadores tengan que realizar encuentros virtuales periódicamente.

Algunas personas han decidido aprovechar para formarse mediante Internet. El hecho de no tenerse que desplazar a un centro educativo y la numerosa oferta de cursos que se puede encontrar en la red han provocado un auge en este tipo de servicios, sobre todo aquellos vinculados al entorno digital como el uso de las redes sociales, el marketing digital o el retoque fotográfico. No solamente de cursos podemos disfrutar, sino que también hay grados universitarios y másteres oficiales.

Aunque sin el grado de profundidad de un curso o estudios superiores, sino que más enfocado a una actividad concreta, algunos usuarios se han decantado por videotutoriales para realizar pequeñas actividades como reformas en el hogar, por ejemplo, arreglar una persiana o reparar la ducha. Nadie nace experto y este tipo de contenido nos puede salvar en alguna ocasión concreta.