Caso «Paly» Alcorta: La Justicia absolvió al policía acusado de matar a un joven de 17 años en un peaje del Acceso Oeste

El Tribunal Oral Criminal 4 de Morón absolvió hoy al ex sargento de la Policía Diego Tolaba, quien desde 2013 estaba acusado del crimen de Pablo ‘Paly’ Alcorta, un joven de 17 años que fue baleado luego de un supuesto intento de robo en la cabina de peajes de la Autopista del Oeste a la altura de Morón. La Fiscalía consideró que el oficial dio voz de alto. Para la querella se trató de caso de gatillo fácil.

Para los jueces quedó acreditado que la víctima y otro cómplice estaban armados e intimidaron al dueño de una moto. “pero que ante la voz de ‘alto, Policía’ le apuntaron al uniformado” y que “los pocos segundos que, según los testigos, transcurrieron entre la intimación policial y la respuesta de los dos que le apuntaron, no hace inviable ni inverosímil la defensa legítima”, argumentaron los magistrados.

Además, para los jueces “era víctima de una amenaza mortal con riesgo para sí y para terceros, agresión ilegítima que no había provocado y que era imperioso conjugar del modo en que lo hizo con su arma reglamentaria provista”, agregaron para desarticular la noción de gatillo fácil que pretendió instalar la defensa de la familia Alcorta, que pidió 10 años de prisión.

La muerte de Pablo Sebastián ‘Pali’ Alcorta se produjo el 6 de diciembre de 2013, siete meses después de haber recibido un disparo en el ojo por parte del entonces efectivo policial que hacía adicionales en el peaje.

Aquel hecho sucedió el 18 de mayo de ese año y el muchacho murió luego de atravesar internaciones, altas médicas y un estado vegetativo irreversible en el que quedó.

Emilia Vasallo, madre de Pablo, denunció todo tipo de amenazas durante el proceso. Incluso que en 2019 fue golpeada y maniatada en presencia de sus nietos por unos 20 policías encapuchados durante un allanamiento ilegal.

“Pablo era un pibe de esos que quisieras tener de amigo, hermano o nieto. Desde chico ayudaba en casa: todos los días levantaba a sus hermanitas, les hacía las trencitas en el pelo, les preparaba el desayuno y las llevaba a la escuela, porque él iba de noche. Después de acompañarlas, cortaba el pasto a domicilio, hasta que a los 16 años consiguió laburo en una fábrica de cables. Lo que más le gustaba hacer era jugar a la pelota en la canchita que está a la vuelta de casa, donde hoy hay un mural en su homenaje. La lucha no termina con Tolaba preso, porque mi hijo ya no puede volver. Lo que me interesa es que no haya otro Pablo, otro Luciano Arruga, otro Facu Rivera Alegre. Puede cambiar el gobierno, pero las prácticas represivas no son de una gestión en particular. Hasta que cambiemos al Estado, no vamos a parar”, había considerado Emilia Vasallo, antes de escuchar la sentencia.

La mujer se había convertido en una referencia para las organizaciones de DDHH en su lucha antirrepresiva. Por eso, había recibido el acompañamiento del Gobierno de la Provincia y el de Morón.