El plazo fijo, con una tasa mensual del 4%, sigue perdiendo contra la inflación

La inflación ha sido históricamente un grave problema para todos los argentinos. Sin embargo, estos últimos tiempos post pandemia están llevando el aumento de los precios a niveles que no veíamos hace varias décadas.

Esto, por supuesto, pone en un aprieto a quienes quieren preservar el valor de sus ahorros. Algo que cada vez resulta más difícil por el implacable avance de los precios. Ante esta situación, históricamente los argentinos se han inclinado por dos alternativas para intentar combatir la inflación: el dólar y los plazos fijos bancarios.

Por un lado, el billete estadounidense es siempre la alternativa número uno para intentar conservar el valor de nuestro capital. En general, los precios del dólar han acompañado (a veces más, a veces menos) el aumento de precios.

La facilidad de conseguirlos, más allá de los regulares cepos que se establecen, sumados a la inmediata liquidez que tienen en caso de necesitarse, lo convierten en la alternativa más elegida por los argentinos. De hecho, nuestro país ocupa el segundo lugar en cuanto a posesión de dólares per cápita, obviamente solo por detrás de Estados Unidos. Lo que habla a las claras de nuestra afición por ahorrar y llevar a cabo transacciones (como las inmobiliarias) en esa moneda.

A pesar de eso, este año el dólar se mostró muy tranquilo durante la primera mitad de este 2022, haciendo que perdiera poder adquisitivo frente al peso. Aunque, esta semana parece haber despertado y tanto el dólar informal como el MEP y el contado con liquidación (CCL), tuvieron un salto importante.

¿Los plazos fijos son mejor opción que el dólar?

 Actualmente las tasas de un plazo fijo están en un 48% nominal anual. Lo que implica un 4% por mes, lejos del aumento promedio que viene mostrando el índice de precios.

Según estimaciones del propio Banco Central, la inflación proyectada para este 2022 alcanzará un 65%, aunque informes privados prevén una cifra cercana al 80% interanual. Esto resulta un inconveniente para quienes buscan mantener el valor del dinero que han ahorrado fruto de su trabajo durante años.

Para ellos, existe una alternativa que garantiza que su dinero no perderá frente a la pérdida de poder adquisitivo del peso. Se trata de los plazos fijos UVA, los cuales ajustan su tasa en base a la inflación. Aunque cabe aclarar que el plazo mínimo por el que se contratan es de 90 días, lo cual implica que no podremos disponer de nuestros ahorros por 3 meses. Además, existen los plazos fijos UVA precancelables, los cuales pueden recuperarse a los 30 días. Pero si se cancelan en ese período, solo se cobra una tasa del 43% anual, aún menos que el plazo fijo tradicional.