Década infame: El Poder Ejecutivo Nacional reconoció como «monumento» al palacio municipal y a la Plaza de Morón

Mediante el Decreto Nº 504/22, el Poder Ejecutivo Nacional declaró ayer como monumento histórico nacional al Edificio de la Municipalidad de Morón y como Lugar Histórico Nacional a la “Plaza del Libertador General San Martín”, donde yace tanto el palacio municipal como la estatua que rinde homenaje al Padre de la Patria.

Este reconocimiento fue celebrado en las redes sociales del Concejo Deliberante de Morón, que agradece «el gran trabajo realizado» por el historiador y empleado Municipal Antonio Cappellano, por su aporte al proyecto. Sin embargo, la obra encierra una polémica histórica de la que ese escritor reniega. El Palacio Municipal se inauguró el domingo 10 de diciembre de 1939, cuando el Partido de Morón se llamaba «6 de Septiembre», en homenaje a la fecha del golpe de Estado al expresidente Hipólito Yrigoyen. Fue parte de la política pública de un gobierno de corte conservador, en el contexto de lo que se conoció como «la década infame».

El monumento de Plaza del Libertador Gral. San Martín fue inaugurado en 1937, obra del escultor Héctor Rocha.

Por aquellos años (1936-1940) la Provincia era gobernada por el conservador Manuel Fresco, entonces vecino de Haedo y también ex comisionado de Morón. Un dato clave que explicará la arquitectura del palacio municipal (que, tal como pasó con tantos otros edificios en la Provincia, copiaba al modelo de la Europa romana) y que por supuesto no aparece, al menos, en el documento publicado ayer en el Boletín Oficial.

El oficio del PEN resume que «la constructora encargada de la obra era propiedad de José Scardinelli y el arquitecto Jorge Bunge fue el autor y director del extraordinario trabajo». «Durante el período de Fresco, el ingeniero José María Bustillo era Ministro de Obras Públicas de la Provincia y la mayoría de los trabajos efectuados en ese lapso fueron controlados por uno de sus hermanos, el arquitecto Alejandro Bustillo», agrega.

«Un gran amigo de los hermanos Bustillo, el artista y escultor José Fioravanti, especialista en estatuaria, dejó su sello en las paredes externas del Palacio Municipal de Morón, por medio de la creación de los cuatro murales en relieve apreciados en cada uno de sus extremos», dice el decreto, basado en la obra de Cappellano, que celebró en sus redes sociales: «Este proyecto lo presenté el 28 de septiembre de 2018, junto al Lic. Martin Marinucci (hoy presidente de Trenes Argentinos), en la Comisión de Monumentos Históricos Nacionales». La base del homenaje histórico fue su libro «Historias y biografías del Partido de Morón».

Martín Marinucci (Frente Renovador- Trenes Argentinos), junto a Cappellano.

Por lo general, los historiadores locales ignoraron (o compartieron) ciertas facetas políticas de los personajes. Recién en el 2005, el entonces presidente del HCD de Morón, Adrián Grana (era dirigente y cofundador del Nuevo Morón, hoy es diputado provincial del FdT y referente de la Agrupación K Corriente Lealtad), desempolvó un poco de la historia para contar por el porqué de la arquitectura y de las obras del palacio municipal y HCD.

Ya en 2015, pero bajo la presidencia de Hernán Sabbatella (Nuevo Encuentro) Graciela Sáez, Carina Circosta y Agustín Algaze presentaron el libro del HCD, basado en el Instituto Histórico Municipal.

La obra está dividida en tres partes. La primera aborda el patrimonio del Concejo Deliberante, la época del gobernador Fresco, la construcción del Palacio Municipal y del HCD, sus ubicaciones anteriores, el actual Recinto de sesiones y sus documentos.

La segunda parte se titula “El golpe, el palacio y el arte” y se enfoca en la obra arquitectónica que retrata el Golpe de 1930, el mural que se encuentra en la cabecera del Recinto y los frisos que decoran el frente como el contrafrente del edificio.

Rafael Amato era amigo de Fresco y por ende el intendente comisionado de «6 de Septiembre». Y a su vez sería diputado provincial (1937-1940) y elector de la fórmula presidencial Ortiz-Castillo en noviembre de 1937. «Hoy una calle de El Palomar lleva su nombre para recordar su trabajo al servicio de la comunidad», reza en sus redes, Cappellano.

Fresco se destacó como opositor de los gobiernos de la Unión Cívica Radical de su época. Fue herido de bala en un acto político en febrero de 1930, en Lincoln, salvando su vida gracias al médico Enrique Finochietto. Y apoyó el Golpe de 1930, dando inicio a la llamada Década Infame.

Tuvo como ministros a Roberto Noble (fundador de Clarín) y a César Ameghino, que más tarde también fue ministro de Relaciones Exteriores y de Hacienda de los gobierno de facto de 1943. ​Fresco fue un admirador enfático del presidente de Estados Unidos de América, el demócrata Franklin Roosevelt, de quien siguió sus políticas públicas.

Pero al mismo tiempo, en sus discursos, elogiaba los regímenes totalitarios del nacionalsocialista alemán Adolf Hitler y del fascista italiano Benito Mussolini, cuyos bustos adornaban su despacho.

En febrero de 1940, Fresco llamó a elecciones para elegir a su sucesor, llevando como candidato al caudillo de Avellaneda Alberto Barceló. Un aceitado mecanismo de fraude logró proclamarlo vencedor en los comicios. Poco después, a principios de marzo de ese año, el presidente Roberto M. Ortiz anuló esas elecciones.

No fue el único motivo de la intervención de la Provincia: La crisis económica de 1938 había comenzado a socavar los cimientos de una inestable situación financiera, sobre todo por la «descontrolada» emisión de títulos de deuda pública.

En marzo de 1940 Octavio R. Amadeo asumió como interventor.