Fue visto en el lugar donde descartaron el cadáver: Detienen a un sospechoso por el femicidio de Susana Cáceres

Un hombre de 35 año fue detenido en las últimas horas acusado de ser uno de los presuntos autores del crimen de Susana Cáceres, la mujer asesinada cuyo cuerpo fue encontrado junto al Río Reconquista, en Ituzaingó el viernes pasado, luego de haber estado desaparecida por diez días.

Fuentes judiciales informaron que Ramón Rosa Lescano fue aprehendido en un domicilio de la localidad de Bella Vista -partido de San Miguel- donde la policía incautó varias armas blancas y prendas de vestir que -según precisaron- tienen importancia para la investigación.

A menos de una semana de su hallazgo, la Justicia busca dilucidar las claves del femicidio. Este lunes continuó el análisis de las cámaras de seguridad de donde fue encontrado el cuerpo con el fin de identificar el vehículo en el que los restos de la víctima fueron descartados y la trayectoria del mismo.

Está bajo estudio el material fílmico de las cámaras municipales de Ituzaingó y Moreno, y las de la autopista del Buen Ayre.

La fiscal Luisa Pontecorvo, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de Moreno-General Rodríguez, junto con los oficiales de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Moreno y de la comisaría de Villa Trujui llevan adelante distintas medidas tendientes a identificar a los autores del hecho.

La principal hipótesis que manejan los investigadores es que la mujer de 42 años fue asesinada por dos o más personas que luego trasladaron el cadáver en un rodado hasta donde el pasado viernes fue hallado tapado con una lona blanca y ramas quemadas.

Mientras se espera a que se realicen las pericias complementarias al cuerpo, la fiscal Pontecorvo se entrevistará entre el miércoles y el viernes con la madre y una prima de Cáceres.

La representante del Ministerio Público ya le tomó declaración testimonial a un policía del Comando de Patrullas de Moreno, que le compró a Cáceres una televisión y una heladera días antes de su desaparición.

“Él solo le compró los electrodomésticos, hizo la transacción y nada más. Fue antes de la desaparición”, manifestaron fuentes de la investigación.

No obstante, al término de esta semana (jueves o viernes) estarán los resultados de las pericias toxicológicas realizadas al cuerpo de la víctima con el fin de establecer si fue drogada antes de ser asesinada.

El cadáver fue hallado el viernes pasadas las 13 en medio de los pastizales, a la vera del río Reconquista, a metros del Camino del Buen Ayre, en la localidad de Ituzaingó. Así, tras días de búsqueda, sus familiares reconocieron el cuerpo gracias a un tatuaje con el símbolo de una conocida marca de autos que Cáceres llevaba en uno de sus antebrazos y la ropa que tenía puesta antes de desaparecer.

El hallazgo se dio durante un rastrillaje que había pedido la fiscal y realizado por personal de la DDI de Moreno. Al mismo se llegó después del allanamiento de dos domicilios, uno de ellos en la casa del detenido Alejandro Alberto Peralta, expareja de Cáceres.

Si bien los investigadores indicaron que “por el momento no hay pruebas para involucrarlo”, fue apresado por portar una pistola calibre 45 con la numeración limada.

La autopsia

El informe final de la autopsia determinó que el cuerpo de Cáceres tenía lesiones correspondientes a un abuso sexual y que a su vez sufrió múltiples heridas punzocortantes, hematomas en el cuerpo como resultado de palazos, un golpe en la cabeza con un objeto contundente y marcas de asfixia en el cuello.

Al mismo tiempo, la investigación determinó que la data de muerte es de 3 a 7 días al hallazgo del cadáver, pero los investigadores creen que la mataron entre el jueves 10 y viernes 11.

Cáceres, madre de cuatro hijos, salió de su casa de la localidad de Villa Trujui el martes 8, cerca de las 16, y dejó a la menor de sus hijas, una beba de un año y medio, al cuidado de su madre. ”Ahí vengo má”, le dijo a la mujer antes de ir a vender unos electrodomésticos para pagar una deuda que tenía.

La última vez que fue vista fue la madrugada del miércoles 9 de noviembre, en el barrio de Mariló, en Moreno, y vestía un short de jean azul y zapatillas negras. Ante testimonios que indicaron que la mujer estaba con unas personas a bordo de una camioneta, el vehículo fue secuestrado y citados a declarar su expareja y los hermanos de ésta, aunque no se encontraron rastros de ella a bordo.