Morón estaba para golear, pero San Telmo se lo empató en la última de un partido bochornoso
Que Deportivo Morón golee al puntero o juegue para ser campeón y después pierda con el último no sería una novedad. Tampoco que le levanten un dos a cero. Pero la irregularidad del equipo de Walter Otta se vio como pocas veces en un mismo partido. Esta vez desperdició una cómoda ventaja, con un hombre de más, para llevarse un punto de la Isla Maciel que tiene más bien gusto a derrota, ante un equipo que pelea por no descender y estaba casi regalado.
De entrada el Gallo impuso condiciones, en el arranque de la 26° fecha de la Primera Nacional. Franco Fagúndez, goleador del certamen, fue la gran figura de ese primer tiempo con dos goles. El delantero apareció a los 16 minutos para finalizar una combinación por izquierda que lo dejó mano a mano con el arquero; y volvió a convertir a los ’41 con una gran tijera para darle al visitante una ventaja que lo acercaba a dos puntos del líder de la Zona A, Ferro.
Para colmo, Telmo jugaba con 10 hombres por la expulsión de Díaz (desde los ’21), por un golpe sin pelota. Sin embargo, todo cambió desde el penal que toda la tribuna reclamó sobre el final del PT sobre Batallini, quien aprovechó las dudas en el fondo de la visita para luchar por una pelota en el área. Si bien no logró tocar la pelota y voló por sobre el defensor que intentaba rechazar de palomita, la duda (y la televisación por la LPF) de una posible infracción (de interpretación pura) debe haber condicionado al árbitro, Franco Acita, que desde allí cobró todo para el local.
En el segundo tiempo, como mínimo, hubo un claro penal contra Levato (camiseteado) como para compensar. Pero el Gallo siguió colaborando también. Salió dormido del vestuario y, antes del minuto de juego, el recién ingresado Facundo Báez convirtió el descuento (1-2) ante una defensa en línea y pasiva. Incluso Salvá sacó luego una pelota que iba al ángulo. Y cuando casi habían agotado los cambios, Franco Toloza entró para hacerse expulsar en forma absurda.
Otta quiso cuidar el resultado: En el descuento sacó a Fagúndez y metió a Lazza para defenderse. Pero no pudieron aguantar casi nada, 10 contra 10: Desborde y centro cruzado para que Porto defina de cabeza por el segundo palo a los ’48.
A falta de dos minutos, los dos buscaron ganar como sea un partido que estaba dado vuelta. San Telmo se quedó con 9 por una patada criminal de Motroni en mitad de cancha, que impidió una de las últimas contras del Gallo. El pitazo final dio rienda a un tumulto, en un clima que estaba caliente desde mucho antes. Por las patadas y el pésimo arbitraje.