HCD de Morón: El secretario de Seguridad, entre las estadísticas y las «Byrna» como plan de defensa
A una semana del tiroteo que terminó con un padre (y excomisario) baleado en la puerta del colegio Emaús de El Palomar, el secretario de Seguridad del Municipio, Damián Cardoso, concurrió este jueves al recinto del Concejo Deliberante de Morón para cumplir con la interpelación solicitada por la oposición (la segunda en el año) para que el intendente (o quien designe) explique diferentes situaciones que tienen que ver con el delito pero también con su gestión.
Tal como ocurrió en la sesión de principios de junio, cuando salió a despegarse de Luna Ortigoza, la exdirectora del Centro Territorial Integral de Políticas de Género y Diversidad del Municipio que estaba prófuga como parte de una banda narco (finalmente fue detenida en Merlo a fines de julio), Cardoso arrancó la jornada con un extenso informe de gestión, que incluyó una descripción de las tareas que realiza su Secretaría, mezclada con una alta dosis de estadísticas que hoy nadie podría refutar: Les son brindadas por el Ministerio de Seguridad de Javier Alonso casi en tiempo real. Los datos oficiales que publica la Procuración llegan al 2025. Y su lectura presenta un primer debate.
En su informe, el Ejecutivo aseguró que desde 2025 se logró reducir un 37,3% los «delitos prevenibles» en Morón, junto con otros datos aún más auspiciosos, como que descendieron 42,7% los robos en casas, el segundo trimestre de este año; o que cayó un 39% la sustracción de motos, 28,5% el robo automotor y un «31,5% los asaltos en la vía pública».

El camino de espinas se presentó ni bien se habilitaron las preguntas de los concejales. «Estoy un poco sofocado de tanto humo. Es lamentable que no venga el intendente a dar la cara. En vez de entregar las licencias de conducir, podría venir acá, aunque sea más difícil. Eso es cobardía», acusó el jefe de bloque de LLA, Ezequiel Tozzi. Y se preguntó «por qué no dejaron pasar a los vecinos» que intentaron estar presentes en el recinto. «No pueden controlar lo que la gente tiene para decir. Y si fue porque no pueden garantizar la seguridad es más triste todavía», espetó.
Daniel Cáceres (Nuevo PRO Morón) le dio la oportunidad de «desmentir» al exfiscal Javier Baños, quien llegó a decir en el canal La Nación + que «Morón es un desastre: hay tres homicidios por semana». Esa declaración, en el mejor de los casos y sin pensar mal, confundió al distrito con el Departamento Judicial de Morón, que durante el año pasado acumuló 106 homicidios (entre los cuatro municipios que lo componen), según datos del Ministerio Público.
«Estamos acá por un baleado. Imagínese si hubiera tres homicidios por robo por semana, una barbaridad», se relajó Cardoso. «¿Bajaron todos los delitos?», insistió Cáceres. «No, estamos muy preocupados por el deterioro social y económico. Hay mucha gente por la calle robando las cadenitas y celulares… El Estado retrocede y avanzan los narcos».
Hasta ahí más que ganancia. Pero faltaban preguntas más incisivas. ¿Había algún tipo de consigna en el Colegio Emaús?. «Sí, había un patrullero y un móvil municipal, pero nos vimos superados por ésta banda mixta. Tuvimos que incrementar el personal afectado a El Palomar», respondió el secretario a la concejal sabbatellista Florencia De Luca.
Sin poder dar precisión alguna sobre la presencia policial de la zona más caliente, quedó expuesto ante las declaraciones del jueves 10 cuando aceptara que la banda aprovechó un «cambio de guardia» para actuar con impunidad. «Creemos que no había ningún patrullero ni ningún móvil en el colegio Emaús», alegó Diego Spina (NE).
Policía que no es Policía
Casi mitad de la interpelación giró en torno a la Policía Municipal, que el Ejecutivo creó por decreto el 3 de agosto y luego de retirar del HCD el proyecto de ordenanza original, que demandaba algunos cambios para que saliera al menos por mayoría. Recién ésta mañana los bloques recibieron el texto completo de decreto N°1519 con el «Anexo I» incluido.
«Siempre hay diferencias entre lo que dice la norma y lo que dice el intendente: Llegó a decir que como los agentes son retirados de la Fuerza y, por lo tanto, tienen portación de armas de fuego, las van a poder usar», cuestionó la concejal Analía Zappulla, que además es responsable de «Transparencia y Gestión» en el Ministerio de Seguridad de la Nación.
«La Policía municipal no puede portar armas de fuego, ni hacer allanamientos; no puede investigar ni trasladar detenidos. En este caso van a usar armas de baja letalidad», confirmó el secretario, después de la discusión casi semántica sobre lo que se significa tener «estado policial» para un agente retirado. Para que quede claro, el nuevo cuerpo de seguridad que verá la luz en diciembre es una fuerza «civil» y «municipal», sin autarquía ni escalafón oficial.
De hecho, tampoco se sabe de cuánto será su salario. En principio, estaría por encima del millón de pesos. Pero los aspirantes de la Escuela de Policía Municipal son por ahora «becarios». Los 130 que cursan la Escuela tiene pasado en fuerzas de seguridad. El concejal Spina indagó en particular sobre un supuesto exonerado de la Policía de la Ciudad. Con el nombre y apellido sobre la mesa, el secretario no lo pudo confirmar ni negar. «Ese listado que tiene debe ser de los aspirantes. Hicimos varias denuncias de personas que mintieron en su declaración», señaló Cardoso, quien, desde luego, recordó que el protocolo del Decreto 1519 indica que sólo se pueden tomar a personas con CV intachable.
Otro debate será su accionar en la calle. «Me preocupa el daño que puede ocasionar un agente al Municipio. Si encima comete un exceso va a venir una acción civil, aunque se declare en legítima defensa. Va a venir un juez progre que lo haga responder con su patrimonio, o va a tener que responder el Municipio», argumentó Pablo Miño (LLA).
Cardoso describió: «La Policía Municipal tiene limitaciones, pero lo pueden tirar al suelo, esposarlo y esperar a que venga el patrullero. Es una fuerza que va a estar con chalecos antibalas, tonfas, esposas y con armas Byrna que si le llegan a disparan, seguramente lo tenga que asistir una ambulancia. Tiene un nivel de persuasión del delito más que importante».
Hay poca experiencia de este tipo de guardias en la Zona Oeste, pero ya hubo ensayos en San Miguel, Ezeiza y Vicente López, donde en junio de éste año presentaron las «Byrna». También hay una discusión no saldada en la Legislatura sobre el poder de los intendentes a la hora de brindar seguridad. Pero los ensayos provienen de distintas fuerzas políticas sin que, por ahora, la Provincia pierda un poder de Policía que por el que poco se lo interpela al gobernador.
«En la Ley 13482 de Policía Municipal no existe», apuntó el concejal Ariel Aguilera (Todo por Argentina) y consultó cómo se van a repartir las armas de aire comprimido, si por Presupuesto son «40 fusiles y 60 pistolas» para 120 agentes. «Se alternan por turno. No se las llevan a su casa, sino que están en una sala de armas», respondió Cardoso.
«Estamos formando una policía de prevención, con armas de bajas de letalidad. Queremos hacer una prueba piloto, donde no haya enfrentamientos con armas de fuego. No es normal un tiroteo en el centro de Morón. Hay lugares más expuestos», se sinceró el secretario, dejando en claro que la fuerza municipal será menos que la Policía 2 de Scioli (mal llamada «Los Pitufos» por su traje azul) y que estaba destinada más que nada a corredores escolares y comerciales.