18/05/2024

Merlo: Estudiante universitaria denunció violencia policial, a su regreso de la marcha del 23

Una estudiante universitaria que fue aprehendida el martes pasado en un retén policial ubicado en el puente Bilbao, límite entre Merlo y Moreno, denunció que ella y su hermana recibieron insultos y maltratos, tanto de los efectivos de calle como en el destacamento del Barrio Pompoya, adonde las trasladaron.

Si bien ambas fueron liberadas a las pocas horas, gracias a la presión de familiares, ayer subieron una denuncia pública en Facebook, en base a la cual el Partido Obrero buscó asociar el hecho con la marcha universitaria.

Todo ocurrió después de las 9 de la noche del martes, cuando Ayelén Pangaro, estudiante de «Trabajo Social» en la Universidad de Moreno, llegó a la estación de Paso del Rey del tren Sarmiento y tomó su moto para volver a casa, junto a su hermana. Hasta que fueron paradas por un operativo de la Policía Bonaerense.

No está claro si alguna de ella no llevaba documentos o si no tenían los papeles del rodado. Según el comunicado del PO, Ayelén tampoco tenía batería en su smartphone para poder acreditar a la fuerza la documentación.

Entonces les explicaron que debían retenerles la moto «para averiguación de antecedentes y revisar sus pertenencias».

«Ante el reclamo de Ayelén, el jefe del operativo decidió esposarlas a las dos y la escena escaló a niveles de violencia atroces: Le preguntó de dónde venía. Ayelén le dijo que venía de la marcha universitaria y le pidió que se identificara. La respuesta del efectivo de la Bonaerense fue ‘mugrienta, estoy cansado de lidiar con gente como ustedes que se piensan que, porque estudian, van a decirme cómo hacer mi trabajo”.

También las habrían insultado después de hallaron en su mochila una copia del libro «Testimonios del terrorismo de Estado en Merlo y Moreno». «¿Quién lee esto?», le habrían dicho. Pero ante la respuesta, la insultaron: «Callate la boca, hija de puta”. Ante esta situación, Ayelén tomó un teléfono (no se aclara si el de ella tenía batería o era el de la hermana) para intentar grabar la escena. Pero ante esto se lo sacaron y «revolearon».

A otros epítetos como ”villeras de mierda» o ”negras sucias”, le siguió una detención y traslado al destacamento. «Recibí golpes (como una patada en la espalda tirándome al piso, rodilla contra la cabeza, haciendo presión en el piso, esposas apretadas al máximo por parte de personal masculino). Estos hechos, por demás violentos, me provocaron un ataque de pánico, dolor muscular, y de cabeza, además de un profundo miedo de volver a circular por la vía pública», apuntó la propia denunciante en redes sociales.

Y agregó: «Deseo que este hecho no quede impune. Por mi, por mi familia, por las pibas y pibes que ayer estuvimos defendiendo nuestro derecho a la educación de manera pacífica. Y cuando les dijimos Nunca Más!»

El PO señaló que la subcomisaría de Pompeya «ha tenido casos de violencia institucional en el pasado». Y que se presentó la denuncia en la UFI 5 de Morón. «La gravedad del hecho radica en la impunidad con la que se desarrollan las acciones de la Policía Bonaerense. Una impunidad que baja como línea política por parte de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich», alegaron, evitando responsabilizar a las autoridades de Provincia.