31/08/2025

El intendente de Merlo reconoció que paga sueldos bajos porque si no ‘no podríamos hacer otra cosa’

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Si hiciera ese avance salarial necesario, podríamos pagar sueldos, pero no podríamos hacer ninguna otra cosa». El sincericidio corresponde al intendente de Merlo y ex vicepresidente del PJ bonaerense Gustavo Menéndez, al ser consultado en un programa de cable sobre un secreto a voces (que este medio nunca ocultó y que hasta en la FESIMUBO delatan cuando se pregunta): que es uno de los municipios con peores salarios (sino el peor) de la Provincia.

«Es muy difícil de resolver», confesó en Primer Plano (canal Somos, de Flow) el también presidente del Grupo Provincia y Secretario de Organización del Partido Justicialista de la Provincia, ante la consulta de Adrián Noriega. Después de un titubeo, señaló que «el Municipio es una institución que si hiciese ese avance salarial necesario, y somos absolutamente conscientes de lo que nos pasa, podríamos pagar sueldos, pero no podríamos hacer ninguna otra cosa».

Luego explicó que esta situación se arrastra desde 1985, cuando «la Provincia entregó los ocho puntos de coparticipación que le correspondían», generando un «Estado inviable» que «obviamente se trasladó a los Municipios».

Con precisión electoral, Menéndez apuntó al Gobierno de Alfonsín, como al de Javier Milei, por la coparticipación perdida, que sólo parece haber reclamado (y en los papeles, no para la tribuna) la exgobernadora María Eugenia Vidal. Recursos que se perdieron, no por el reparto acordado por los gobernadores y legisladores de la década del ’80, sino por la pésima redacción de la Ley de Reparación Histórica bonaerense, en la que se fijó un monto para la PBA que quedó rápidamente devaluado y un «resto» que mayoritariamente se repartió entre otras provincias desde 1995.

También reveló una supuesta respuesta del Gobierno nacional cuando los intendentes «llevaron el reclamo por la caída de la coparticipación». «Nos dijeron ‘echen a la mitad de los trabajadores y tripliquen el sueldo de los demás'». Nada dice del reclamo, silenciado la mayoría de las veces, de sectores gremiales minoritarios de su propia gestión.

El 1 de mayo último, en el Día del Trabajadores, el intendente difundió un comunicado junto a dos de sus laderos políticos: El jefe de Gabinete Gustavo Soos (que a su vez es senador provincial vicerrector de la Universidad Nacional del Oeste), y secretario general del Sindicato de Empleados Municipales José Luis Núñez (nucleado en FSEMPBA, una escisión de la histórica Federacion de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la Pcia. de Bs. As).

«Se trata de un incremento del 20% que impactará en los haberes correspondientes al mes de mayo», explicó, sin precisar sobre la paritaria anualizada o los montos de los salarios básicos, sobre los cuáles se calculan los haberes de los trabajadores municipales, de los jubilados del IPS y también los concejales (sí, multiplicados sobre la base salarial).

En aquél momento, desde el sindicato municipal conduce Mario Segovia (nucleado en la FESIMUBO) se difundió comunicado en redes sociales destacando que, con el último ajuste, los salarios orillaban los «$186 mil de bolsillo», a partir de básicos de $72 mil. Por supuesto que, con bonos, el municipio se esfuerza por arañar el salario mínimo vital y móvil para los trabajadores de cumplen con 6 horas laborales diarias. También se difundieron pagos de haberes de algunos jubilados municipales, que están mucho peor que los de ANSES: A gatas si superaban los $200.000en abril.

Lo que le faltó contar a Menéndez, ante las cámaras, es con cuánto personal cuenta. Según el último Presupuesto aprobado por el HCD, son poco más de 4300 empleados de planta. El problema, alegan en el sindicato, es que la mayor parte de los trabajadores de Salud «son monotributista», mientras que para las tareas operativas de calle se utilizan «cooperativistas».

Son parte de una planta precaria que puede acomodarse a las necesidades tanto políticas como económicas de la gestión Menéndez. Se sospecha que hay unos 10 mil empleados actualmente. Un plan que le viene funcionando al peronismo en la mayoría de sus distritos, donde se malgasta, se ajusta y hasta se negrea sin la molestia que ocasionan los sindicatos combativos (salvo una interna).