La presión de las bases obligó a los intendentes de Ituzaingó y Moreno a frenar el ajuste salarial
Aún con la ventaja tener a los gremios divididos por su liderazgo político, los intendentes de Ituzaingó y Moreno tuvieron que soltar la billetera para que frenar la sublevación de las bases ante el ajuste salarial, que llevó a que hace un par de semanas se realizara un paro con movilización casi inédito en el primer distrito, y este jueves en el segundo.
El miércoles 14 de septiembre, por primera vez la Av. Néstor Kichner (ex Rivadavia) se vio interrumpida por una marcha del Sindicato de Trabajadores Municipales de Ituzaingó, que conduce Juan Carlos López, para exigirle al intendente, Pablo Descalzo, que acuerde un convenio colectivo de trabajo, como establece la Ley del Estatuto Municipal 14.656 del 2014. Es la misma que instó hace más de una década al gobierno bonaerense a conformar un Consejo del Salario. Recién a principios de septiembre, y el plan de lucha de la FESIMUBO ya en marcha, el Ministerio de Trabajo se dignó a realizar la convocatoria, pero extensiva a todas las organizaciones sindicales del Estado, lo cual no fue bien visto por la única Federación que contaba con la «representación legal» y que exige un instrumento que sirva a efectos de nivelar para arriba los salarios de empleados municipales y no para «una foto» oficialista.
La respuesta del Ejecutivo no tardó en llegar. Ésta semana, Descalzo se reunió con el STMI y con ATE, el otro gremio que había marchado hasta la sede municipal, para ofrecer un bono no remunerativo de $100.000 para los meses de octubre, noviembre y diciembre; el cual se incorporaría al básico recién en enero 2028. Aunque el STMI lo consideró «insuficiente» lo tomó como un triunfo a su lucha. ATE, por su lado, directamente lo rechazó en duros términos.
«El intendente dice que no hay dinero. Entendemos la situación del país como así también entendemos y sabemos que es una problemática de su mala administración. El intendente niega la coparticipación. Niega tener recaudación para la suba de salarios. Basta de compañeras/os pobres. Basta de funcionarios ricos», comunicó la seccional que conduce Antonio Borja. El problema es de base. El Presupuesto para 2027 fijó los salarios mínimos entre 285k y 320k pesos. Y éste año sólo había ofrecido un bono de $50k para compensar, llevando los haberes más bajos a sólo $360 mil.
Esto es aún menos de lo que establece el Salario Mínimo Vital y Móvil para empleos de 8 horas diarias. En el Municipio la jornada es de 6hs. y se compensa con horas extras. Aún así son haberes que se ubican debajo de la canasta básica y la línea de pobreza. Cuesta entender tanta paciencia de las bases y la complicidad de otros líderes gremiales. Sin haber movilizado, el Sindicato de Empleados Municipales (SEMI) de Miguel Ángel Colli celebró la oferta.
Cruzando el Río, la Seccional de ATE Moreno realizaba este jueves un paro de actividades en Moreno. Mientras su conducción realizaba asambleas, la izquierda movilizaba frente a la Municipalidad. El reclamo, claro, por mejoras laborales. La línea Multicolor expuso la diferencia salarial entre un trabajador de base y la intendenta, Mariel Fernández: $500k de básico para unos, contra $4.8 millones para la jefa comunal, formada en el Movimiento Evita y que éste año lanzó el «Movimiento Reconquista«. Sin relección posible, sueña con integrar la fórmula K para la Gobernación.
El SITRAM (también nucleado en la FESIMUBO), por su lado, se conformó con la promesa de pase a planta de unos 600 empleados temporarios. La precarización laboral es todo un síntoma, en un sistema que confunde Estado con política, y que utiliza ambas cosas para sostenerse en el poder, aunque en un año de ajuste deje a su peones sin comer.