21/05/2024

En pocos días, se robaron las campanas de dos parroquias de Hurlingham y una de Ituzaingó

En las últimas dos semanas, dos parroquias de Hurlingham y otra de Villa Udaondo resultaron víctimas de una modalidad delictiva que sigue muy vigente, asociada con la compraventa de metales: el robo de campanas.

En septiembre del año pasado, la iglesia San Marta, de Villa Tesei, era noticia por la desaparición de una campana de bronce de 80 kilos, que había sido respuesta con aporte de sus fieles y fue robada en dos oportunidades.

Ahora le tocó a la Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados, ubicada en Croceros al 2800 en Barrio Mitre. «Nos robaron en la Iglesia. Anoche entraron y se llevaron la campana», denunciaron ayer en redes sociales.

Lo que cotiza es el bronce, que actualmente en el mercado negro se llaga a pagar hasta $1.200 el kilo. En cada localidad hay depósitos de chatarras y un negocio paralelo de metales, al que suelen acudir desde recicladores urbanos (antiguamente botelleros o cartoneros) hasta lúmpenes que buscan dinero fácil en efectivo.

Es la tercera casa católica que sufre este tipo de robos en menos de 6 meses en Hurlingham. También se robaron la campanas de Nuestra Señora de los Desamparados. A su vez, el último fin de semana se hicieron del emblemático llamador de bronce de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en el Barrio de Villa Ángela (Ituzaingó), a unas cuadras del INTA.

En los últimos días, hubo distintas inspecciones y clausuras en depósitos ilegales, tanto en Hurlingham como en Morón.